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  • Mauricio Morales Morales

La divina condición




No es verdad que la medida para subsanar los grandes errores

Son las grandes locuras gratas,

No hay momentos gratos que devengan de la locura.


3:00 am

Quiero que sepas que me dirijo a tu casa

Traje un bocado para que compartamos en tu cama

Es algo tarde pero no concibo el sueño

Te he estado buscando desde mi casa

Quiero encontrarte

Me miras y te escucho en todas mis cosas

Una silueta con tu forma habita mi ropa

Sé que el olor que me acaricia en la noche es el tuyo

Y tuyo es el calor que me abraza en el momento más frío de la madrugada

el que acontece antes de amanecer.


Quiero buscarte y entrar por la ventana,

quiero saber que sí puedo

No te asustes, ni te extrañes

Quiero que cuando veas mover tu cortina desde afuera

sepas que soy yo y me esperes acostada y nerviosa

por si me escuchan en la calle o en la sala


No hace falta que te levantes

Quiero entrar como héroe

Como nos enseña el occidente que se debe hacer esto

Quiero recibir esta mañana contigo, y luego

volver a escapar con un beso tuyo.


Perdí el miedo al miedo al punto de las 4:00 am

No existen las locuras gratas

y esa verdad que se taladró en mi mente el sábado oscuro

Fue tan breve que dura todavía


Perdí el miedo al miedo al punto de las 4:00 am, la hora más fría.


Salté la barda que protege tu casa

A las 4:10 explotó en mi pecho una bomba protegida

por los brazos del tiempo contenido en él mismo.

Porque el tiempo es una espiral ascendente

que se presenta ante nosotros de dos formas,

y gira entre nosotros atemporal y descontinuado, descatalogado

y triturado en pequeños fragmentos de instantes,

uno mas pequeño que otro,

y otro más eterno que el primero


En el viraje temporal del impacto,

se desintegró el sistema metafísico del cuerpo.

Atravesé la ventana y entré a un abismo, a otro tiempo.


No eras tú.

Toqué el suelo con las manos

y me vino un calambre en los hombros,

ahí donde descansa el alma,

se torció el tendón que conecta la espina a la conciencia,

y un derrame interno alentó la diástole.

Se infectó el Ser.



4:20 am.

Ruido, respiro, susurro. te vi,

No faltó decir nada, tu mirada me enterró, entendí todo

Esta locura que tus ojos redondos miran decepcionados,

esta inmadurez propia de un niño jugando a Superman,

son militares que me corrigen, 

Son botas en la espalda y la nuca empapada

Al retorno ya no quedaba sudor,

expiré petróleo

y gracias a la glándula pineal

se regeneró poco a poco la conciencia,

no tuvo la misma suerte el órgano de la confianza

lo ví atorado en el barandal de seguridad.

Irónico recurso del cuerpo que,

como el hígado,

tiende a desintoxicar el Ser y a regenerarse,

pero también es escudo de los efectos de los excesos.

Esa noche buscaba una micro dosis de tu hipnotizante cariño

como quien busca en la locura una línea de coca,

un gramo de alivio


6:00 am.

Quiero decirte que no ha pasado en vano ni un solo segundo

No son estériles mis errores,

son demonios que me corrigen,

pero ¿a costa de qué?

Esa noche, antes de mis "quieros"

Ignoré poner el acento en ti,

escribir no costaba nada

Pero escribir no me basta

porque no me alcanzan las palabras

De momento, las palabras que sobreviven en mi

Están tan furiosas conmigo que no ceden a mis disculpas

Y están cansadas,

no me tienen confianza.

Ayúdenme hoy,

nada más hoy

Cedan a este desordenado texto para decir lo que es preciso

Que he dañado a mi propia inspiración

Que una disculpa es tierra muerta cuando la locura se impone

Que si pudiera

diera la vida para regresar una noche,

una semana,

dos meses

Y volver a empezar

Que diera lo vivido por acostarme en su pecho

Para verme en su futuro

Desde todo mi pasado

Y que a pesar de todo,

me regalaste el gran milagro

De vivir en carne humana

La divina condición del arrepentimiento.

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