• Elisa G. Cuevas Landero

Invitación a la lectura y análisis: comentarios al libro Max Weber. Sociología comprensiva

Invitación a la lectura y análisis: comentarios al libro de

Bravo, Juan. Max Weber. Sociología comprensiva. México: Fes Acatlán, UNAM – AAPAUNAM, 2021.





Espero sirvan estos comentarios a los estudiosos del tema Max Weber y la sociología racionalista.


Se trata de un libro escrito por el Dr. Juan Bravo que fue publicado en su primera edición en 2008 y reimpreso en 2021. Este libro tiene las siguientes dimensiones: mide 21 cm. de alto por 14 de ancho y un grosor de apenas 5 mm. Y 60 páginas, por lo cual podrá ser leído con comodidad por su tamaño y, pocas páginas, de forma rápida, así como por la sencillez del lenguaje con que fue escrito, pese a la complejidad teórica que supone un sociólogo alemán como Max Weber.


La pertinencia de que haya vuelto a publicar este texto del Dr. Bravo que lleva por título Max Weber. Sociología comprensiva, es porque las teorías social y política del pensador alemán siguen siendo vigentes y porque sus aristas metodológicas ofrecen un vasto rango para el análisis de lo social, lo político, lo económico y hasta lo histórico de Occidente; pero también de otras latitudes del mundo.


El de Juan Bravo es un libro en cuya introducción o Preámbulo se plantea una idea central acerca de que un autor como Max Weber, así como su obra, están destinados a ser siempre jóvenes, a tener la cualidad de la “eterna juventud”, como el propio Weber afirmaba acerca de la ciencias histórico-sociales.



Para ponerle sabor con la polémica diré que el Dr. Bravo sostiene que la sociología weberiana ofrece a la sociología de la acción la posibilidad de estudiar conductas individuales, así como los movimientos sociales y ciudadanos. La polémica consiste en que tal vez Weber nos daría un jalón de orejas para decirnos que recordemos su definición sobre la sociología, la cual sostiene que la acción social lo es porque a ella siempre está enlazado el sentido social, por más subjetivo que resulte tal sentido de la acción; no importan los contenidos individuales pues la acción (que interesa a los socióologos y a Weber, por supuesto), siempre será social. Así que tal vez el estudio de las conductas individuales no constituye en sí un objeto a investigar desde la perspectiva weberiana. Sólo considérese para la polémica post - lectura del texto.


La finalidad de este libro es, como el propio autor lo menciona, una invitación a la lectura y revisión -en el actual debate sobre las ciencias sociales- de la explicación comprensiva de la sociedad contemporánea. Especialmente acercar al lector a las reflexiones sobre la sociología comprensiva de Max Weber. Para lo cual el libro es presentado en tres capítulos y uno de consideraciones finales: uno sobre la acción social, otro sobre la sociología propiamente comprensiva y uno tercero sobre los llamados tipos ideales.



En el capítulo sobre la acción social el autor analiza el tema polémico del llamado “sentido” (que por cierto no le pone el apellido de mentado como Weber le llama originalmente) y lo plantea como la finalidad que tiene todo actor en referencia a su interacción con otros en cuya relación siempre se presentan causas y efectos ante el ojo avizor del investigador que sabe observar los procesos de interacción.


Dicho de otra forma: en las operaciones o acciones concretas el sociólogo debe descubrir los fines, los valores tradicionales o legales que describen en su actuar los seres humanos para elaborar posteriormente interpretaciones sobre las causas y efectos de los interactuantes.


Así que el investigador no descubre hechos o conexiones entre “cosas” sino que utiliza los conceptos y método, los construye o deconstruye de acuerdo con los problemas estudiados ya existentes o que se presentan como novedad y entonces surgen nuevos nombres -conceptos- para denominarlos.

A este respecto cito al propio autor quien interpreta lo siguiente acerca de la acción weberiana:


En la base de la teoría weberiana de la acción social, se enfatiza el aspecto subjetivo de la conducta humana; en esta perspectiva, su metodología se ampara en la posibilidad de lograr la comprensión subjetiva de dicha conducta, acompañada de la preocupación de contextualizarla histórica, social, económica y políticamente; esto la hace específica y única en cada coyuntura temporal y, en consecuencia, [en] la explicación subjetivo causal de las acciones sociales.


La sociología de Weber se constituye con base en acciones subjetivas, pero ella en sí misma no es una interpretación subjetiva de la acción social; podríamos decir con respecto a Emile Durkheim y el mismo Weber que la sociología es una ciencia de la moral, pero no una ciencia moral. Interpreta valores, pero se distancia de ellos para su análisis a través de los procedimientos metodológicos. Así, por ejemplo, la espiritualidad manifiesta a través de las religiones son un mundo jugoso para el estudio de los valores morales o “ethos” como le llama el sociólogo alemán; incluso su interpretación nos ilumina el campo económico porque al contrario que Marx, para él los valores morales suelen ser el motor de la transformación material.


El mundo económico inspirado por un ethos capitalista lleva por ejemplo a los EEUU a desarrollar un sistema económico dominante a nivel mundial y lo debe a la ética protestante como lo demuestra en su libro titulado precisamente así: La ética protestante y el espíritu del capitalismo.



A propósito de ello hablemos de por qué es una ciencia comprensiva o racionalista y parte importante de su método: la construcción del tipo ideal.


Una ciencia social así es comprensiva porque no aspira a otra cosa sino a comprender las acciones sociales a las cuales está enlazado ese sentido subjetivo que las impulsa; pero ojo, no son sentimientos subjetivos individuales sino en todo momento sociales los que importan. Los significados, los sentidos enlazados a la acción ya sea en casos históricamente dados, como promedio de una regularidad empírica o como tipo ideal.


Por cierto ¿qué es el tipo ideal? Es un procedimiento metodológico cuyo nombre, nos informa el Dr. Bravo, “no acuñó Weber sino Georg Jellinek “quien lo establece en su texto Teoría general del Estado” (Bravo: p. 34) Y se construye como resultado de las regularidades empíricas encontradas por el investigador de lo social que logra reunir datos que pueden establecer conexiones de sentido. Sintetizando se puede aclarar que un tipo ideal es un modelo de análisis resultado del estudio de casos, como una regularidad dada, a nivel histórico social, pero que como modelos son generales y abstractos debido a que no tienen una existencia propia son sólo abstracciones teóricas; representan a nivel abstracto esos datos reunidos; una cosa es lo real social y otra su abstracción construida como tipo ideal.



Desde otro ángulo, igualmente importante -y, las siguientes son palabras del autor-, la búsqueda del número y la índole de las causas que produjeron algún evento individual o de otro tipo, son siempre, en cualquier par de coordenadas espacio-temporales, infinitas, y nada hay en las cosas mismas que indique qué parte de ellas debe ser considerada. Lo único que introduce orden en esta inexplorable dimensión, es la circunstancia de que, en cada caso o situación, sólo una parte de la realidad individual reviste interés y significación para quien la coloca como relevante; solamente ella se relaciona con las ideas de valor culturales o de la época con las que se le aborda. En este sentido, determinados aspectos de los fenómenos individuales, infinitamente múltiples e innumerables -es decir, aquellos atribuidos de significación general- son, por lo tanto, dignos de ser conocidos y objeto de explicación causal. [Bravo: p. 60].





Para concluir vuelvo a traer el elemento que nos coloca en el terreno de la reflexión y quizá hasta discusión o al menos en un debate interesante: ¿existe lo estrictamente individual? ¿El individuo es objeto de estudio de la sociología weberiana? ¿O son sólo las acciones sociales las que le interesan? ¿La regularidad empírica nos coloca en los terrenos de la cientificidad a través del tipo ideal o sólo nos ofrece un hito de realidad con mucho más de fantasía y subjetividad? Pongamos a discusión las tesis expuestas por el Dr. Juan Bravo Zamudio en este libro, pero antes, por supuesto, les invito a que todos lo lean.


Elisa Guadalupe Cuevas Landero


Azcapotzalco a 18 de noviembre de 2021

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