• Isabel Coyol Morales

El papel educativo de la Familia Tradicional Mexicana



Con el pasar de los años y ante el cambiante escenario político, económico y social, las instituciones ideológicas de la sociedad mexicana se han permeado de nuevos tintes que paulatinamente aumentan su intensidad, es decir, la estructura de las instituciones se ve modificada cada vez más. Ante el cambiante escenario, la familia, así como otras instituciones ideológicas ha sufrido una serie de transformaciones. Es así como la educación impartida por este grupo primario también ha tomado otro rumbo.


En las siguientes líneas, bajo la importancia que ha tenido la enseñanza de valores en el núcleo familiar reflejados en el actuar social, se rescatan algunas teorías sociológicas relacionadas con la función educativa que cumple la familia, particularmente la familia tradicional mexicana.


De acuerdo a la concepción de estática como parte de la estructura social, August Comte considera que la familia es la unidad social básica en la que sus miembros adquieren un fuerte carácter moral. Por otro lado, los estudios realizados por Durkheim se basan en las formas de actuar, pensar y sentir impuestas a través de creencias, tendencias o prácticas en grupo que ejercen cierta coacción sobre el individuo, por lo que para Durkheim la educación resultaría ser el mecanismo por el cual las nuevas generaciones aprenden a vivir en sociedad, ya sea moral o intelectualmente.




Partiendo de las anteriores bases teóricas, la familia tradicional mexicana formada por padre, madre e hijos es fuente de una constante reivindicación de comportamientos y costumbres que, sin bien es notoria su variación de familia en familia, no son más que el reflejo de un complejo patrón de valores correspondientes a un contexto histórico de la sociedad mexicana. De este modo la familia sería el espectro inmediato capaz de ejercer coacción sobre el individuo.


En la familia tradicional, la madre se dedica a los labores del hogar y asume el enorme papel de ser quien transmita en mayor medida las ideas y creencias que posteriormente los hijos demostrarán e intercambiarán al relacionarse con otros individuos, mientras que el padre es el sostén económico y el indiscutible rector de la familia, quien pone castigos y corrige conductas.


Tanto en la familia como en la sociedad, existen normas y reglas que los individuos están obligados a cumplir para generar y mantener el orden. Estas normas y reglas forman parte de la conciencia colectiva que se construye mediante la enseñanza a los hijos desde la etapa infantil.


Es así como existen reglas de aseo personal, uso adecuado de lenguaje (manera de expresión), aficiones musicales y deportivas, cultos religiosos, horarios de actividades cotidianas y hasta los más definidos roles sociales entre mujer y hombre. Todos estos se convierten en formas de vida, en donde los individuos ya no los ven como imposición, sino como conductas a las que no deben oponerse.

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En ese mismo sentido, al ser quebrantado el orden surgido del respeto de tales normas, también se debilita aquel consenso y la similitud de creencias, llegando de este modo a un estado de conciencia débil que es denominado por Durkheim “anomia”.


El rechazo de los valores tradicionales en la familia mexicana mantiene un vínculo fuerte con la cuestión religiosa, puesto que en su mayoría la aceptación o rechazo de ciertas conductas depende de las reglas morales religiosas, principalmente la católica.


Sin lugar a dudas, cada institución cumple una función determinada en la sociedad; la familia sigue siendo la encargada de humanizar y preparar al individuo para su vida en sociedad, es decir, contribuye a la internalización de las normas sociales y a respetar a las autoridades gobernantes.


La educación familiar es el reflejo de pautas habituales en la sociedad donde los padres únicamente son intermediarios para generar la reproducción de formas de actuar, pensar y sentir.


Finalmente, la estructura de la familia mexicana actual se ha visto modificada. Hoy en día tienen lugar familias tanto biparentales como monoparentales; con o sin certificado matrimonial; parejas heterosexuales y homosexuales que han optado por la adopción o la concepción por vía natural, por inseminación artificial, mediante la renta de un útero o por otra vía que ofrecen los avances científicos en reproducción humana o sencillamente deciden vivir únicamente una relación de pareja omitiendo la línea de descendencia.


La emancipación de la figura femenina en las últimas décadas ha ocasionado una reubicación de roles sociales y la apertura de creencias religiosas que van más allá de la católica. Claro está que el monopolio de la familia hoy se ve más que fracturado; sin embargo, considero que la imagen de la familia tradicional mexicana aún sigue prevaleciendo.


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Ante nuevas formas de relaciones establecidas en sociedad cada vez más individualista, la familia actual describe una nueva estructura con base en lo valorizado como “tradicional”. El cambio en la estructura de la familia es notorio y mientras éste sigue su curso, la conducta de los individuos es determinada por representaciones colectivas aprendidas en el entorno social más inmediato a los individuos: la familia.



BIBLIOGRAFÍA

Durkheim, Emilio. Las reglas del método sociológico, Ediciones Folio, 1999.

Timasheff, Nicholas. La teoría sociológica, México, F.C.E., 2003.

Beck-Gernsheim, Elisabeth. La reivindicación de la familia en busca de nuevas formas de convivencia, Paidós, 2003.



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