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  • Javier Cadena Cárdenas

Xóchitl: el ABC de la derrota

“¿Para qué hacer las cosas bien si se pueden hacer mal?” Carlos Fuentes,


“La cabeza de la hidra” “Mi entusiasmo político era mayor que mi coherencia ideológica” Mario Vargas Llosa, “El pez en el agua”



I

En mayo de 2024, el escritor Javier Cadena Cárdenas, el publicista Luis Chalico Olguin, y el politólogo Jaime Rodríguez Ayala, publicaron el libro “Un fenómeno fallido llamado Xóchitl Gálvez”, en donde plantearon la hipótesis de que la Coalición Fuerza y Corazón por México y su candidata a la presidencia de la república, Xóchitl Gálvez, en la realidad se constituyeron como un fenómeno fallido debido a que:


“Han mostrado una insuficiente y torpe capacidad para construir una oferta política y personal acorde a los tiempos del país y a las necesidades de los mexicanos, aspectos que por lo mismo les complica contar con la aceptación y preferencia de amplios sectores de la población, y que por la tendencia reflejada en la mayoría de las encuestas y en las respuestas de la ciudadanía en los eventos públicos, se puede adelantar que este factor se manifestará de igual manera el día de la elección, cuando, todo apunta a deducir, no obtengan la mayoría de votos emitidos por los electores”.


Dicha aseveración de los autores la esbozaron después de seguir de manera puntual el desarrollo de los trabajos realizados por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), y por su candidata a la presidencia de la república, Xóchitl Gálvez, y que consignaron bajo el siguiente índice:


Introducción; El enemigo de mi enemigo es mi amigo; Con una pequeña ayuda de mis amigos; Forma y fondo; ¿Y la ciudadanía, Amá?; De chile, de dulce y de manteca; Flor de un día; Antología del disparate; ¿Con quién te juntas y quién eres?; Misoginia y racismo; Tinta germánica; Xelatinas; Buena representación; y Tragedia y farsa. 

Ahora, en las páginas que tiene ante sus ojos, tituladas “Xóchitl: el ABC de la derrota”, y que cubre el tiempo de la campaña y la jornada electoral (lapso que no fue cubierto por el libro de Cadena, Chalico y Rodríguez) se da cuenta de que la hipótesis de los autores se confirmó en la realidad, toda vez de que la candidata de la Coalición Fuerza y Corazón por México a la presidencia de la república, Xóchitl Gálvez, no resultó favorecida de manera mayoritaria por el voto ciudadano en la jornada electoral realizada el domingo 2 de junio de 2024.




Por ello, no resulta aventurado asegurar que este resultado adverso a la aspiración presidencial de Xóchitl Gálvez se fue construyendo desde el momento mismo del nacimiento de la alianza PAN, PRI y PRD, y es que en México existe un dicho que de manera certera afirma que “árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza”, y eso se aplica a la perfección a esa alianza devenida en coalición en aras de participar en el proceso electoral de 2024 por la presidencia de la república, y habrá que decir que no sólo nació torcida de su tronco, sino que sus ramas también brotaron y crecieron con esa característica, y, por lo mismo, nunca floreció, o como de manera irónica dirían los usuarios de las redes sociales: “La xelatina no cuajó”.



Y aquí vale preguntar por qué la Coalición Fuerza y Corazón por México y Xóchitl Gálvez no triunfaron en el proceso electoral por la presidencia de la república, y las respuestas a esta interrogante son múltiples, unas externas y otras internas de dicha coalición y de su misma candidata. De las primeras, las “causas externas”, se pueden enumerar cuatro primordiales, con la aclaración de que sólo se mencionan en esta presentación ya que aunque fundamentales, no son parte central del texto que usted tiene frente a sus ojos:


1.- El reconocimiento y aceptación de que el gobierno de la 4T encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, tiene entre la mayoría de la población.


2.- El desprestigio que los gobiernos anteriores encabezados por el PAN y el PRI, tiene entre la mayoría de la población.


3.- El descontento que la mayoría de la población tienen por el agravio recibido por los gobiernos anteriores del PAN y del PRI, así como por los calificativos despectivos, racistas, clasistas y sexistas, vertidos en su contra por integrantes de la Coalición Fuerza y Corazón por México y sus seguidores. Y,


4.- Las propuestas de campaña y de gobierno (“continuidad con cambio” de la 4T o “construir el segundo piso de la transformación”) que ofreció la Coalición Sigamos Haciendo Historia conformada por MORENA, PT y PV y su candidata Claudia Sheinbaum.



De las “causas internas”, las que son la parte primordial de estas páginas, el listado podría haberse extendido casi al infinito, pero para los objetivos de este artículo sólo se desarrollaron algunas que muestran que los primeros y principales obstáculos para un posible triunfo de la Coalición Fuerza y Corazón por México y de Xóchitl Gálvez, fueron precisamente la propia coalición y su candidata a la presidencia de la república.


Aquí es conveniente reconocer que además existen otros aspectos que fueron expuestos en el libro de Cadena, Chalico y Rodríguez, y que, como ellos lo auguraron, su permanencia se confirmó en el tiempo que trata el presente texto.


Primero, la actitud agresiva, de guerra sucia, descalificaciones y mentiras en contra de la 4T, del presidente de la república y de la candidata Claudia Sheinbaum, que de manera cotidiana mostró la Coalición Fuerza y Corazón por México, encabezada por su candidata Xóchitl Gálvez y amigos que la acompañan al frente, lo que provocó que usuarios de las redes sociales dijeran que “más que construir, quieren destruir”.


Segundo, también se confirmó algo que pronosticaron: la candidata de la Coalición Fuerza y Corazón por México siguió diciendo que ella es “Xingona” y “especialista” en infinidad de temas, pero en la realidad continuó mostrando de manera cotidiana y permanente su gran capacidad para mentir (“mentirosa compulsiva” la llamaron en las redes sociales); para decir barbaridades o mitomanías como aquella de que voló la sierra tarahumara en una avioneta cuyas dos alas estaban agarradas con alambres y el espejo retrovisor pegado con masking tape (los usuarios de las redes sociales se lamentaron que Carlos Monsiváis estuviese muerto porque con los dichos de Xóchitl Gálvez, y “para documentar nuestro optimismo”, hubiese tenido una cantidad enorme de dichos y hechos para su columna “Por mi madre, bohemios”); así como para hacer gala de su amplia ignorancia, y para muestra unos pocos ejemplos:


1.- Presumió ser ingeniera y no sabe distinguir entre los minerales que se extraen de las minas y los minerales para consumo humano.


2.- Presumió ser empresaria y no sabe distinguir entre el outsourcing y el nearshoring.


3.- Presumió ser empresaria y no sabe que el porcentaje total de acciones de toda empresa, incluyendo las suyas, es de 100% y no del 130% como ella explicó.


4.- Presumió ser muy buena en matemáticas y reprobó Cálculo Integral y Diferencial cuando estudió la licenciatura en Ingeniería en Computación.


5.- Presumió que ha viajado por todo el mundo y a los países nórdicos los llamó “países noruegos”.


6.- Presumió que fue muy buena estudiante y dijo que por ello se aprendió los “cinco continentes de las capitales del mundo”.


7.- Presumió que conoce al país como pocos, y declaró que la ciudad de Monterrey “se encuentra conformada por varios municipios”.


8.- Presumió que cuenta con una “memoria privilegiada” y en su afán de ser la candidata de la Coalición Fuerza y Corazón por México olvidó cuando le pegó a una piñata con el logotipo del PRI y cuando dijo que el PRD se había aliado con lo más oscuro en aras de buscar votos.


9.- En 2012, en medio de la noticia de que su hermana Jaqueline Malinali Gálvez Ruiz había sido detenida por supuestamente pertenecer a un grupo delictivo dedicado al secuestro, declaró ante los micrófonos y cámaras en el programa de Ciro Gómez Leyva que había tomado la decisión de ya no buscar nunca más ser candidata a algún cargo público, pero sus palabras se las llevó el viento ya que en 2015 fue candidata a delegada en Miguel Hidalgo, en 2018 a ser senadora, y en 2024 a la presidencia de la república.


10.- Se dedica a la política y no supo qué son los grupos o poderes fácticos.


11.- Buscó el voto para ser presidenta del país e invitó a votar el “2 de julio” de 2024 (y su equipo de trabajo dijo que sería presidenta en “2004”).


Y, 12.- Presumió que iba a ganar, y perdió, o como diría Carlos Fuentes en “La cabeza de la hidra”: “¿Para qué ganar si podemos perder?”



Aunque en apego a la verdad, en este tiempo oficial de campaña Xóchitl Gálvez adoptó actitudes, más de estrategia de marketing que de honestidad personal y política, en cierta medida diferentes, pero complementarias, a las de soberbia y seguridad (“Xingona”, se definía) que desde un principio de la contienda había adoptado y expresado:


1.- Se victimizó ante las cámaras al decir, entre sollozos, que la habían descalificado por su físico y por sus dientes, cuando ella misma había dicho que quien entra al juego de las redes sociales debe tener como máxima la expresión “el que se lleva, se aguanta”, por lo que la reacción de los usuarios de las mismas redes sociales le recordaron su expresión solicitándole que se aguantara o “se fuera a llorar a otra parte”; le trajeron a la memoria que ella identificó a Claudia Sheinbaum con un gusano, le dijo “momia” y “calca”; y le pidieron que aprendiera lo que significa “sororidad”.


2.- Mostró una actitud de debilidad y súplica al decir que ella no podía sola y que, también entre sollozos, les pedía principalmente a los empresarios y a los jóvenes, que la ayudaran, por lo que los usuarios de las redes sociales le recordaron que ha presumido tener carácter para enfrentar todo, que es un “roble” y que en su casa le dicen: “La roca”.


3.- Mostró una actitud sincera al externar que “a veces quisiera ser un poco más ignorante”, declaración que provocó que en las redes sociales apareciera una expresión de asombro: “¡Más!, y otra de cuestionamiento: “¿Más?


4.- Se quejó de falta de dinero para su campaña y del insuficiente apoyo económico que recibió de los partidos políticos que apoyaban su candidatura, y por ello solicitó ayuda a los ciudadanos en general y en específico al casi millón de personas que habían firmado su apoyo para que contendiera por la candidatura, llegando a decir que si cada uno de ellos la apoyaba con mil pesos iba a juntar una gran cifra económica para competir con los millones que gastaba la “candidata de enfrente”, como se refería a Claudia Sheinbaum, y a la elección de Estado contra la cual estaba luchando.


Y, 5.- Se quejó de que su campaña sufría un “cerco informativo” y que no la difundían en los medios de comunicación, cuando en realidad si una campaña y una contendiente a la presidencia de la república estuvo expuesta en los medios es la de la Coalición Fuerza y Corazón por México y su candidata Xóchitl Gálvez, con comentarios a favor y entrevistas en “chacaleo” y en el estudio, a grado tal que el influencer Poncho Gutiérrez del portal digital Deforma de manera irónica dijo que Radio Fórmula debía revisar el contenido de su programación porque cada vez que sintonizaba el espacio de Xóchitl Gálvez tenía como invitado a Joaquín López Dóriga.


Pero en este punto es conveniente decir que Xóchitl Gálvez no sólo tuvo el apoyo de los medios de comunicación, sino también de la industria editorial, y de esto dan cuenta los siguientes libros publicados sobre las candidaturas:


1.- Sobre Xóchitl Gálvez aparecieron cuatro, tres laudatorios y uno crítico:


1) “Xóchitl. De vender gelatinas a buscar la presidencia de México” de Scarlett Lindero; 2) “Xóchitl Gálvez. Soy Cabrona y media…” de Raciel Trejo;

3) “Xingona” de Ivonne Melgar; y

4) “Un fenómeno fallido llamado Xóchitl Gálvez” de Javier Cadena Cárdenas, Luis Chalico Olguin y Jaime Rodríguez Ayala.



2.- Sobre la candidata de la Coalición Sigamos Haciendo Historia se publicaron uno a favor y uno en contra:


1) “Claudia Sheinbaum. Presidenta” de Arturo Cano; y


2) “La gran farsante. Biografía Política de Claudia Sheinbaum” de Orquídea Fong Varela.


1.- El libro de Jonathan Johnson, “Claudia Sheinbaum and Xóchitl Gálvez. La creación de la primera presidenta de México y la próxima etapa en la historia de México”, habla sobre las dos candidatas punteras, aunque ladeado a favor de la candidata de la Coalición Fuerza y Corazón por México.


2.-Jorge Álvarez Máynes publicó con su firma el libro “México Nuevo”.


Y, 3.- A estos libros se les sumó “La historia secreta. AMLO y el Cártel de Sinaloa” de Anabel Hernández, del cual según dijo Xóchitl Gálvez en el programa “Tercer Grado” el 14 de mayo de 2024, tomó la expresión “narcocandidata” para definir a Claudia Sheinbaum durante el segundo debate realizado el 28 de abril de 2024, aseveración que le hizo rebatirle el periodista Sergio Sarmiento diciéndole que minutos antes había declarado que no lo había leído, y fiel a su costumbre, simplemente sonrió de manera nerviosa.



Pero además, no hay que olvidar que un día después del debate, a pregunta expresa de Ciro Gómez Leyva de por qué le había dicho así a su contrincante, simplemente respondió: “Porque ella me llamó corrupta”.


Tercero, y como lo plantearon Cadena, Chalico y Rodríguez, arreció el ataque, presión y chantaje a Movimiento Ciudadano (MC) y su candidato (actitud que empezó desde tiempos del malogrado ex aspirante a la candidatura a la presidencia por ese partido, Samuel García, y que el ex presidente Vicente Fox manifestó en su momento diciendo que había que tener más cuidado con ellos que con “La Claudia” que es “judía” y “extranjera”) para que declinara a favor de Xóchitl Gálvez, lo que trajo como respuesta la burla de Jorge Álvarez Máynes y la acusación que hicieron de él de que era un “esquirol” de la oposición y de que no ama a México, porque según la Coalición Fuerza y Corazón por México, su candidata y los amigos que la acompañan, ellos salvarían a la patria de las garras de la 4T.



Presión y ofensa que llegó al grado de que el presidente del PRI, Alejandro Moreno, mejor conocido como “Alito”, dijera que “hay que decirle Máynes que si le hacen falta huevos, yo le presto”, expresión que trajo a la memoria lo dicho por Xóchitl Gálvez en el sentido de que “huevos tengo, y vaya que muchos”, y en otra ocasión manifestó que sus ovarios son del tamaño de una toronja.


Además, este dicho de “Alito” provocó que la comentarista Carolina Rocha lo llamara “Machito”. Estas referencias a los genitales, más la expresión homofóbica (“salieron muy varoncitos y luego les faltó carácter”, refiriéndose a MC y a su candidato a la presidencia) que el presidente del PRI dijo en el mismo mensaje, hizo recordar lo que el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, escribió en su libro de memorias titulado “El pez en el agua”:


“… hombrecitos disciplinados, corajudos, respetuosos de la autoridad y con los huevos bien puestos… Otra manera de ser un hombre cabal era tener muchos huevos”.


Y es que según pareciera, para la Coalición Fuerza y Corazón por México, en su desesperación por darse cuenta, demasiado tarde, de que su candidata fue, para los autores Cadena, Chalico y Rodríguez, un “fenómeno fallido” y para estas páginas una “candidata de la derrota”, había que tener “muchos huevos” y “ovarios del tamaño de una toronja” para salvar a México de la 4T, del comunismo, del peligro de que el país se convirtiera en Venezuela o en Cuba.


Aunque este mensaje de apropiarse de México y de, cuales héroes de la Patria, envolverse en la bandera nacional, también fue el reflejo del pensamiento expresado a la perfección por el chauvinista, católico y racista Vicente Fox: “salvar a México” de las garras de la “judía” y “extranjera” Claudia Sheinbaum.


Pero Xóchitl Gálvez y sus seguidores no sólo se envolvieron en la bandera nacional, sino también en el manto protector de la Virgen de Guadalupe, y es que además de que algunos de ellos llamaron “extranjera” y “judía” a Claudia Sheinbaum, la candidata a la presidencia de la Coalición Fuerza y Corazón por México, en el tercer debate realizado el 19 de mayo de 2024 la cuestionó por ir al Vaticano y por haber utilizado la imagen de la Virgen de Guadalupe bordada en una falda si era atea, y aunque la candidata de la Coalición Sigamos Haciendo Historia no cayó en la provocación, los usuarios de las redes sociales le recordaron a Xóchitl Gálvez que ella misma el 4 de julio de 2023 le había pedido perdón a los panistas por no tener ninguna creencia religiosa y por no estar casada por la iglesia.


Además, comentaron que ser católico no es sinónimo de ser buen gobernante, y pusieron como ejemplo a Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña. Amén de que el periodista Bernardo Barranco en su texto “Xóchitl y la intolerancia religiosa de la derecha”, apuntara:


“Causa pena que a estas alturas del siglo XXI reaparezca el sectarismo católico en la campaña electoral. Agraviar al oponente por salir de los derroteros católicos tradicionales es un recurso mezquino ante los avances de los derechos humanos y religiosos del México contemporáneo. Se reconoce como recurso político para herir al rival, pero a todas luces es una táctica pueril… Xóchitl Gálvez… mostró intransigencia religiosa propia de una activista cristera o de una militante de la actual ultraderecha católica”.

Pero Xóchitl Gálvez no sólo se quedó en envolverse en el lábaro patrio y en el manto protector de la Virgen de Guadalupe, sino que llegó al mismísimo Dios y frente a organizaciones de protestantes dijo que Dios fue quien le envió una señal para que decidiera ser candidata, y en sus últimos eventos a los asistentes les dijo: “Tengan fe porque Dios está con nosotros”.


Cuarto, continuó el apoyo de sus amigos entre los que se encontraron en todo momento el empresario Claudio X. González, los expresidentes del país Vicente Fox y Felipe Calderón, los integrantes del poder judicial, las autoridades electorales, la jerarquía de la iglesia católica, los medios de comunicación con sus principales periodistas, editorialistas y comentaristas al frente, así como un grupo de la comunidad cultural integrados alrededor de los grupos “Nexos” y “Letras Libres”, comandados por Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, respectivamente.



Este apoyo encabezado por esa “pareja de siameses intelectuales”, como los definió Octavo Paz a principios de los años setenta del siglo pasado, trajo a la memoria las palabras que el mismo poeta dijera de ellos:


“La contundencia gramatical y mental no es el fuerte del ente dual K/C: un medio cerebro en dos cuerpos”.

Quinto, es conveniente recordar un par de aspectos que fueron aventurados en el libro “Un fenómeno fallido llamado Xóchitl Gálvez” y que también al final resultaron ciertos:


1.- La intención de judicializar el proceso electoral a fin de que, como en el proceso electoral de 2006, la elección no se definiera en las urnas sino en el escritorio de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y con tal fin tanto comentaristas, exconsejeros del antiguo Instituto Federal Electoral (IFE) y del actual Instituto Nacional Electoral (INE), como la misma candidata se quejaron que el presidente de la república metió las manos en la contienda, que hubo una violencia en el país que no permitió el desarrollo de las campañas ni la jornada electoral, que no hubo piso parejo para todas las candidaturas porque el gobierno accionaba a favor de la candidata oficial, entre otros aspectos, y cuyo absurdo propósito buscado sería tratar de incidir en la calificación de la elección y, con ello, intentar buscar darle el triunfo en la mesa a Xóchitl Gálvez, o anular toda la elección y convocar a otro proceso electoral.


Y, 2.- La certeza de que Claudio X. González, los dirigentes del PAN, PRI y PRD, y los amigos que la acompañaron, dirían que la gran y única responsable de la derrota electoral fue nada más y nada menos que la candidata, quien pasará a la historia como la candidata a la presidencia más torpe que ha tenido México en al menos, los últimos cincuenta años. O como dijera el mismo Claudio X. González en un programa de Atypical Te Ve un par de semanas antes de la jornada electoral:


“Lo más importante no es que gane Xóchitl. Es que gane la democracia, la libertad y la justicia”,

y es que, le hizo segunda Javier Lozano, están en juego más de veinte mil puestos. Es decir, desde siempre fue “la candidata de la derrota”, para propios y extraños. Y de todo ello tratan las siguientes páginas, aunque es conveniente recordar lo que escribió la periodista Olga Wornat en su libro “Menem, la vida privada”, y que también se consignó en el texto de Cadena, Chalico y Rodríguez:


“Sería interminable intentar una crónica pormenorizada de tantos desatinos, que podrían llenar volúmenes antológicos del disparate”.

Y es que es cierto, la antología del disparate sería interminable, pero aun así ya se están transmitiendo por las redes sociales programas de “bloopers” con los tropiezos de Xóchitl Gálvez, y es que para la mayoría de la población mexicana la campaña presidencial de la Coalición Fuerza y Corazón por México fue un largo programa humorístico de la televisión comercial, como aquel llamado “Furcio” que durante la primera década del siglo XXI hizo pasar momentos agradables al televidente mostrando los gazapos, desatinos, mentiras y errores, en este caso, por parte de Xóchitl Gálvez, de los dirigentes del PAN, PRI y PRD, así como de los amigos que los acompañaron durante este proyecto (“patronal” según el periodista Álvaro Delgado, “ciudadano” según la candidata Xóchitl Gálvez, o “familiar” según Diana Vega Gálvez) que nació muerto, pero que ellos no supieron (¿quisieron?) ver, y es que por ahí se dice que “no hay peor ciego que quien lo quiere ver”.


Y tan no quisieron ver que al menos la candidata de la Coalición Fuerza y Corazón por México disfrutó y con certeza interpretó como apoyo lo que, como se puede apreciar en los videos que se hicieron virales en las redes sociales, fue una burla o al menos una broma pesada de humor negro, cuando en la cola para abordar un avión Xóchitl Gálvez coincidió con las integrantes del grupo Flans, quienes al verla modificaron una línea de su canción “Las mil y una noches” y de manera premonitoria e irónica le cantaron con una sonrisa en los labios: “Los mil y un votos que sacaste".



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