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  • Jacobo Molina Ruano

En absoluto nada es constante




Los pájaros alegres de marzo ya no cantan,

es la advertencia que los amados se irán lejos.

La prueba es que los seres y cuerpos se hacen viejos,

la experiencia está en las bellas flores que marchitan.


Como el viento que golpea montañas en invierno

y termina las últimas frágiles cubiertas.

Las anteriores ideas hoy ya no son ciertas,

porque no hay nada en la existencia que sea eterno.

Las oscuras noches se entrelazan con el frío;

las mortales obras quedan como simples rastros…

Como el trayecto que se impone a los cuerpos,

el trayecto que no persiste y cambia al río.


























Sí se hace polvo el insecto o la estrella imponente:

toda la experiencia es solo un simple instante.

¡Nada resiste, en absoluto nada es constante!

Ni existen dioses que mantengan esto eternamente.

Ahora, quizá después, aquí habrá casas vacías;

nuevos suelos fértiles, mundos y enamorados.

En consecuencia, el silencio acompaña a la ausencia,

y la ausencia naturalmente acompaña al hombre.

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