Artaud regresa al ombligo de la luna
- Eder Elber Fabián Pérez
- 4 days ago
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Antonin Artaud (2024), Obra selecta I. México, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Cuajimalpa / Editorial Sexto Piso.

En una de sus múltiples conversaciones, Octavio Paz recordaba su encuentro con Antonin Artaud en Francia. De aquella anécdota, el poeta mexicano destacaba dos aspectos que le resultaron asombrosos: el deteriorado estado físico del poeta francés y la extraordinaria calidad poética de sus escritos, aunada a su asombrosa relación con México. A pesar de que en más de una ocasión se ha dicho que Artaud pasó sin pena ni gloria en nuestro país, a mi juicio no fue así. El legado de Antonin Artaud no solo reside en sus obras, sino en la singular capacidad que tuvo para observar nuestro legado cultural, histórico y social de una manera en que ningún otro extranjero lo había hecho.
En una carta dirigida a Alfonso Reyes, Artaud dejó claro su audaz propósito al venir a México: “He venido aquí sin un centavo, decidido a arriesgarlo todo con tal de encontrar lo que busco.” Aunque nunca sabremos si el escritor francés encontró aquello que anhelaba, lo cierto es que su paso por nuestro país nos legó, además de México y viaje al país de los Tarahumaras (1948), una obra teatral significativa, La Conquista de México (basada en su propia teoría teatral), y algunos ensayos; Artaud nos heredó un especial cariño por su obra poética.
A partir de este legado y fascinación ha nacido el interés de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Cuajimalpa, en colaboración con la editorial Sexto Piso, por traernos de vuelta el logos mágico del poeta francés a través de la publicación Antonin Artaud. Obra selecta I.
En este primer tomo se reúnen las diversas obras poéticas, ensayísticas, teatrales, cinematográficas y de otra índole que van desde 1924 hasta 1947. Este viaje inicia con un prólogo de Eduardo Milán, en el cual el poeta uruguayo recalca la importancia que ha tenido la obra poética de Artaud a nivel mundial. De dicho ensayo rescato las siguientes palabras:
“El genio de Artaud consiste en que hay una verdad en sus textos poéticos que es la verdad del cuerpo y el pensamiento vulnerados sistemáticamente por el otro que no es un espectro: es el directo de un psiquiátrico, un médico, un torturador de la psique cualquiera”.
Esa verdad se extiende en los diversos géneros que Artaud ejerció, por ejemplo, en Van Gogh. El suicidado de la sociedad, donde el poeta francés emite, más que un juicio, una verdad universal:
“Van Gogh no murió por un estado de delirio propio, sino por haber sido corporalmente el campo de batalla de un problema en torno al cual, desde los orígenes, se debate el pensamiento inocuo de la humanidad: el del predominio de la carne sobre el espíritu, o del cuerpo sobre la carne, o del espíritu sobre uno y otro.”
¿Artaud, un filósofo? Sí, pero como el propio poeta lo deja en claro, un filósofo más cercano a figuras como Charles Baudelaire, Edgar Allan Poe, Gérard de Nerval, Nietzsche, Kierkegaard, Hölderlin, Coleridge y el propio Van Gogh, que a los autores filosóficos de otras épocas.
Cabe destacar que, dentro de toda la recopilación, sobresalen no solo los poemarios (El ombligo de los limbos, El pesa-nervios, El arte y la muerte, 50 dibujos para asesinar la magia, entre otros títulos), la correspondencia entre Artaud y Jacques Rivière, y los ensayos (Heliogábalo o el anarquista coronado, Van Gogh. El suicidado por la sociedad, Artaud, el momo, etcétera). La colección también incluye dos de sus grandes pasiones: el cine y el teatro. Del primer género, Artaud nos ofrece guiones que, según su propia concepción, buscaban terminar con la visión comercial del cine; por esta razón, muchos de estos escritos se presentan como una especie de ensoñaciones surrealistas donde todo es posible, como en las obras “Los dieciocho segundos”, “La concha y el clérigo”, “La rebelión del carnicero”, “Vuelos y robos”, entre otras. A estas producciones se añaden algunas de sus reflexiones sobre el cine, como en los textos “Acerca del cine” o “Distinción entre vanguardia de fondo y forma”.
En lo que respecta al género teatral, este primer tomo nos ofrece, además del texto canónico El teatro y su doble, una de las producciones más importantes del teatro del siglo XX, Los Cenci (1935). Obra inspirada tanto por los trabajos de Stendhal y Shelley como por un hecho real, en el que se nos muestran las perversiones de una familia del siglo XVII, en especial las del conde Francesco Cenci.
Cabe destacar que, en la obra, Artaud aplicó las teorías provenientes de su texto El teatro y su doble, haciendo que la pieza no solo transgreda la visión tradicional del teatro, sino que también apueste por impactar a los espectadores a través de la transgresión de las acciones, la iluminación, la gestualidad, los sonidos, entre otros elementos. Este texto resulta fundamental para comprender el pensamiento y las propuestas dramáticas de Artaud.
A más de setenta años de la muerte de Artaud, este libro nos trae de regreso al multifacético y polémico escritor francés. Que sea recibido con la misma pasión y amor con la que fue acogido en su primer viaje a nuestro país sea también una oportunidad para reencontrarnos con la producción de uno de los genios artísticos de todos los tiempos.












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