• Eduardo Torres Alonso

Cambios y movimientos sociales como acicates de la democracia mexicana


La adopción de los mecanismos de elección popular, libre y abierta, es decir, de participación electoral y política, en los diferentes países del mundo, ha hecho que la discusión sobre la democracia no radique en su pertinencia o virtudes, sino en la forma en que se alcanza y profundiza; en otras palabras, su institucionalización. Varios son los autores que han intentado, desde diferentes enfoques, explicar el proceso mencionado, entre ellos: Barrington Moore, Juan Linz, Guillermo O’Donnell y Philippe Schmitter, Adam Przeworski, Samuel Huntington, como los autores más recurridos en este tema


Lee el poema: El juicio

Hubo un día que podía leer

cualquier libro en mi Tierra.

Hubo un día en que en la Academia

pude pintar un cuerpo desnudo.

Hubo un día que podía escuchar

cualquier tipo de música.

Hubo un día en que pude sentir

el tacto en el sexo y la lujuria.

La construcción de la democracia (1) –entendida como un régimen de consulta protegida (2)en México, ha sido un proceso continuo y gradual que se ha visto reflejado en la discusión y aprobación de paquetes de modificaciones a la Constitución Política y a la legislación secundaria correspondiente, que han impactado en la transformación de las instituciones y las normas de carácter electoral, así como en la integración de los órganos de representación popular y que, a su vez, respondieron a conflictos sociales rurales o urbanos, algunos de ellos expresados por la vía armada; a la expansión de la clase media; al aumento de la escolaridad, la esperanza de vida y la urbanización; al efecto que en la población ha tenido la información transmitida por los medios de comunicación; al incremento de la pluralidad política, y a las crisis económicas recurrentes; es decir, a un nuevo panorama social en el cual las instituciones políticas creadas por el régimen no pudieron responder con eficacia.


(1)MCADAM, Doug, TARROW, Sydney y TILLY, Charles. Dynamics of Contention. Cambridge: Cambridge University Press, 2001, pp. 78-79.


(2) Se habla de una democracia cuando la condición de ciudadano se encuentra generalizada, se celebran consultas vinculantes entre los ciudadanos y los gobernantes, y se protege a los ciudadanos de acciones arbitrarias por parte de quienes se encuentran gobernando. De esta forma, la democracia está caracterizada por la amplitud del número de personas que participan en los procesos políticos; la igualdad de garantías de las que gozan; la consulta o control que los ciudadanos pueden ejercer sobre el gobierno, y la protección que tienen frente a la actuación ilegal de los gobernantes. De esto se colige que la institucionalización de la democracia, tendrá como característica altos niveles de consulta protegida. Cfr. TILLY, Charles. Contention and Democracy in Europe, 1650-2000. Cambridge: Cambridge University Press, 2004. 320 pp.



Dicho de otra forma, las reformas político-electorales fueron la salida moderada de un gobierno autoritario hacia uno que reconoció la diversidad de la sociedad y de los actores políticos. Es cierto, los cambios en el sistema político han sido, fundamentalmente, electorales, pero es insoslayable el impacto que han tenido en otras esferas de la vida colectiva y de la estructura de poder: la Presidencia de la República ha dejado de ser el centro del poder; el poder Legislativo no aprueba con facilidad las propuestas legales remitidas por el titular del poder Ejecutivo; la ciudadanía se organiza y manifiesta; en fin, el diálogo, la concertación y el acuerdo han tomado carta de naturalización en México.



Sin embargo, los factores que han generado las reformas electorales no han sido, de forma exclusiva, políticos, sino que procesos sociales y económicos como la aparición y contención de grupos guerrilleros; el aumento de la población e incapacidad para dotar de servicios públicos a todos los ciudadanos; la migración interna; el aumento de la esperanza de vida y del nivel educativo, y la exigencia de espacios de participación política ciudadana; devaluaciones, nacionalizaciones y expropiaciones; la instauración del control general de cambios, y la firma de acuerdos comerciales regionales, entre otros, han servido como acicate para el diálogo entre la clase política y la construcción de un marco institucional democrático; es decir, que las reformas políticas respondieron a presiones provenientes de las esferas económica y social, que ocasionaron el surgimiento de nuevos grupos sociales. (3)


(3) Como ejemplo de factores extra-políticos, pueden verse las modificaciones a las leyes Federales de Radio y Televisión, y de Telecomunicaciones de 2006, conocida Ley “Televisa”, como un antecedente para la reforma electoral de 2007. Cfr. TORRES Alonso, Eduardo. “Una nueva legislación para la democracia mexicana. La reforma electoral 2007-2008 y los medios de comunicación”. En Estudios Políticos, (24): 115-126, 2011.



Para ilustrar lo anterior, hagamos una retrospectiva, brevísima, de tres sexenios: el de Adolfo López Mateos (1958-1964); Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), y Luis Echeverría Álvarez (1970-1976). El sexenio de Adolfo López Mateos tuvo como característica la intensa movilización de organizaciones sindicales: ferrocarrileros, telegrafistas y maestros. Como ejemplo de la acción emprendida por el gobierno se puede señalar el caso de los primeros: la huelga de 1959 fue reprimida con violencia, deteniendo a los líderes del movimiento y a miles de trabajadores. La acción del gobierno fue violenta: detuvo a los líderes del movimiento y a miles de trabajadores. (4)


(4) Cfr. CARR, Barry. La izquierda mexicana a través del siglo XX, México: Ediciones Era, 1996. 423 p.



En 1963, por iniciativa de Adolfo López Mateos, se reformó la legislación electoral, con lo cual se creó la figura de los diputados “de partido”, que permitió otorgar cinco diputaciones a aquellas organizaciones partidistas que obtuviesen un mínimo de 2.5% de la votación total. Esta acción abrió a la oposición la Cámara de Diputados y fue una medida para distender las relaciones con los grupos con los que el gobierno había tenido conflictos, precisamente, ferrocarrileros, electricistas y miembros del magisterio. (5)


(5) Cfr. BECERRA, Ricardo, SALAZAR, Pedro y WOLDENBERG, José. La mecánica del cambio político en México. Elecciones, partidos y reformas, México: Cal y Arena, 2000. 491 pp.


Además, el triunfo de la revolución cubana colocó al gobierno mexicano en una situación peculiar: reconocer a las voces disientes y darles acceso a los espacios de representación o esperar un movimiento armado. Conviene decir que las luchas obreras anteriores no ocurrieron en medio de una crisis económica. Durante las dos décadas que van de 1950 a 1970, México conoció un crecimiento económico sin precedentes, conocido como desarrollo estabilizador, o más espectacularmente como el “milagro” económico mexicano: la tasa de crecimiento anual del PIB fue de 6.2% y la del sector agrícola de 8.6%, mientras que la de las industrias eléctrica y petrolera fue de 11.6% y 9.2%, respectivamente.


En estos años, las estructuras económica, social y demográfica de México se transformaron. Para 1970, el porcentaje de la población que habitaba en zonas rurales era de 42.2%, frente al 64.9% en 1940. (6) La urbanización e incremento del sector industrial provocó el surgimiento de una nueva clase trabajadora y aumentó la clase media. En síntesis, se pasó de un desarrollo basado en el sector rural, a uno sostenido por la industrialización. (7) No obstante, mientras la sociedad se transformaba, el régimen seguía sin cambios.


(6)SOLÍS, Leopoldo. La realidad económica mexicana: retrovisión y perspectiva, México: Siglo XXI, 1970. 356 pp.

(7) Cfr. LUSTING, Nora. México, hacia la reconstrucción de una economía, México: El Colegio de México-Fondo de Cultura Económica, 2002. 307 pp.


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En este escenario, los nuevos integrantes de la clase media buscaron canales de expresión. Un movimiento que clarifica esto fue el de los médicos (1964-1965), que cuestionó, con severidad, al régimen.(8) 1968, ¡qué duda cabe! fue un año intenso. El movimiento estudiantil que se convirtió en la crisis más severa del régimen puso en entredicho la estabilidad del mismo. Como respuesta única a las movilizaciones estudiantiles, se reconoció la “madurez cívica” de los jóvenes a partir de los 18 años, que fue aceptada el 28 de octubre de 1969. La reforma política del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz respondió al movimiento estudiantil y, por qué no considerarlo, al de los médicos.


(8) Cfr. POZAS Horcasitas, Ricardo. La democracia en blanco: el movimiento médico en México, 1964-1965, México: Siglo XXI, 1993. 362 pp.


En la administración presidencial de Luis Echeverría, la sociedad recordó lo sucedido en 1968, con la agresión a estudiantes el 10 de junio de 1971; asimismo, la existencia de movimientos armados como la Liga Comunista “23 de Septiembre”, hicieron que el gobierno respondiera de dos maneras:


1. Con un ataque masivo con la policía y el ejército contra los “violentos”, particularmente la Liga, y


2. Mediante la vía política, a través del impulso de la “apertura democrática”.



En relación a la vía política, se redujo a 1.5% la cantidad mínima de votos requerida para contar con representación en la Cámara de Diputados y aumentó a 25 el número de los diputados “de partido”. Una reforma llevada a cabo en 1973, disminuyó la afiliación mínima exigida para la inscripción de un partido político y disminuyó la edad para ser diputado federal y senador. La ampliación de los espacios para la oposición fue una forma de contener las actividades guerrilleras e impulsar la presentación de demandas por la vía institucional. (9) Echeverría, además, toleró a sindicatos independientes como el de los electricistas y a una prensa libre pero con límites, como Excélsior.

(9) El propósito de las reformas electorales emprendidas en el contexto de la “apertura democrática”, tuvieron como objetivo: “[…] encontrar formas de expresión para los sectores ideológicos de la oposición, más que para reflejar el conflicto de clases, aun cuando, con sus protestas, las clases medias urbanas fueron la fuente original de las reformas.” SEGOVIA, Rafael. Lapidaria política, México: Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 92.



Sin embargo, no sólo la violencia impulsó la “apertura democrática”, la economía también fue un factor importante: la inflación y el tipo de cambio generaron un déficit en la balanza de pagos; además, con el reconocimiento de la crisis, el convenio de facilidad ampliada con el Fondo Monetario Internacional, firmado por Echeverría y refrendado por López Portillo, constituyó una toma de posición frente a la crisis.


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Hay evidencia empírica de que han sido factores externos, a lo estrictamente político-electorales, como los conflictos sociales, producto de una sociedad cada vez más dinámica y compleja y el agotamiento de los arreglos entre el gobierno y los grupos sociales; la diferenciación económica, resultado de los procesos de modernización que generaron desigualdad; las crisis económicas que limitaron las posibilidades de movilidad y ascenso social de los ciudadanos; el aumento de los niveles de alfabetización, urbanización y espacios de expresión, y el uso de la violencia como vía para la resolución de conflictos; en fin, la búsqueda de espacios de participación social y la mejora de condiciones de vida, lo que ha motivado la apertura del régimen.

FUENTES CONSULTADAS

BECERRA, Ricardo, SALAZAR, Pedro y WOLDENBERG, José, La mecánica del cambio político en México. Elecciones, partidos y reformas, México: Cal y Arena, 2000. 491 pp.

EDUARDO TORRES ALONSO

CARR, Barry. La izquierda mexicana a través del siglo XX, México: Ediciones Era, 1996. 423 pp.

LUSTING, Nora, México, hacia la reconstrucción de una economía, México: El Colegio de México-Fondo de Cultura Económica, 2002. 307 pp.

MCADAM, Doug, TARROW, Sydney y TILLY, Charles. Dynamics of Contention. Cambridge: Cambridge University Press, 2001. 387 pp.

POZAS Horcasitas, Ricardo, La democracia en blanco: el movimiento médico en México, 1964-1965, México: Siglo XXI, 1993. 362 pp.

SEGOVIA, Rafael, Lapidaria política, México: Fondo de Cultura Económica, 1996. 572 pp.

SOLÍS, Leopoldo, La realidad económica mexicana: retrovisión y perspectiva, México: Siglo XXI, 1970. 356 pp.

TILLY, Charles. Contention and Democracy in Europe, 1650-2000. Cambridge: Cambridge University Press, 2004. 320 pp.

TORRES Alonso, Eduardo. “Una nueva legislación para la democracia mexicana. La reforma electoral 2007-2008 y los medios de comunicación”. Estudios Políticos, (24). 2011.



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