Tres whiskis sobre la mesa


 

 

Capítulo I  
 
El viento soplaba con una furia intensa  afuera de aquel departamento en El Pedregal. Chocaba contra el vidrio de la ventana y hacia que los arboles bailaran con sus ramas moviéndose de un lado a otro dejando caer algunas hojas con la intención de decir que el otoño se aproximaba; con la intensión de decir que la intensidad penetraba en sus entrañas. El ruido de las aves refugiadas en sus nidos. Cubiertas por las sombras que se desplegaban de la luz de la luna que apenas mostraba la mitad de su belleza.

 

El frio perdía la guerra contra la chimenea que le daba calor a aquella sala extravagante  que se mantenía con el calor tenue del fuego. La pequeña cantina de madera, que se encontraba en la esquina, había prestado una botella que estaba sobre el piano que aquél hombre tocaba. El whisky en un vaso retumbaba con el sonar de St. James Infirmary.  Ahí estaba él, ese tipo adicto, ese sujeto que vive en dos lugares al mismo tiempo. El hombre que salva vidas pero que estaba destruyendo la suya.  

 

Ahí estaba él, Alejandro Mendoza, con una camisa de seda blanca manchada de sangre, un cigarro que tan sólo rozaba sus labios y un escoces a punto terminarse. Sus dedos se movían ágiles, sensibles a las notas, al sonido que venía de su estéreo. Seguía a la banda como un pájaro inquieto a su parvada. Como un caballo primerizo cuando sale del box. El humo le rodeaba el cuerpo, hacia invisible a la habitación. Una pequeña lámpara en la esquina del piano era parte de la luz que hacia reflejar la sombra de aquél hombre ebrio y drogado que se excitaba con cada muestra fiel de blues.

 

Con el pie marcaba los tiempos. Con una mano tocaba con la otra fumaba y tiraba la colilla en la alfombra de apariencia hindú. Le daba un sorbo a ese líquido pasional buscando la relajación, el goce, el orgasmo mental y estético que encontraba cuando producía algo tan retorcido y extraño que lo hacía mojarse en los pantalones. Dejó caer el cigarrillo de su boca, lo apagó con el pie cuando llegó al suelo. Seguía explayándose,  seguía entregado lo poco que le quedaba de esencia a ese arte tan voraz, tan volátil, tan hermoso. El ruido de las percusiones entraba a sus odios.

 

De la mano de colores iba viendo la música por todas partes: amarrillo, azul, rojo, vino, morado, gris. El tiempo parecía ir lento y a veces muy rápido aunque sus  dedos corrían tenaces  y apasionados de una tecla a otra creando acordes revueltos dentro de sí.  Con una serie de movimientos en su cabeza, que demostraban la inspiración que movía su cuerpo, era como acompañaba la suave melodía que alcanzaría el éxtasis en su mente y en su alma. Respiraba profundamente y en cada exhalación daba grandes golpes que iban acorde a la melodía.  De repente, la música dejó de respirar.

 

Se levantó y sacó un encendedor viejo de su bolsillo. Tomó la pipa que estaba en la mesa donde se sujetaba la lámpara. Tiró algunos libros que había amontonado ahí. No los recogió.  Se dio vuelta y se dirigió a su habitación mientras encendía la hierba. Hugh Laurie comenzó a cantar. I went down to St James Infirmary. Saw my baby there. She was stretched out on a long white table. So cold, so sweet, so sweet, so fair.   Había un gran espejo en el pasillo. Notó que su reflejo era borroso y pensó que  el alcohol  tomaba efecto en su cerebro y sus sentidos. Un miedo acompañó esa sustancia por todas sus venas. Un miedo surgido al notar que su figura se disipaba y el espejo se estiraba al punto de tomar una altura dos veces mayor a la de él. Antes de chocar con el techo bajó y lo envolvió como una serpiente a la hora de matar a su presa; lo estrujó con una fuerza casi nula.  

 

Su corazón latía rápido al momento de estar a punto de alcanzar una taquicardia. Cerró los ojos y todo le dio vueltas de una manera espantosa. Los abrió y se vio parado viendo su reflejo, sus ojeras, sus manchas en la boca. Casi no había luz.  Fumó de la pipa y suspiró, una… dos… tres veces. Todo regresó a la anormalidad de siempre.  Entró a su habitación. Se quitó la corbata desanudada que sólo le colgaba por el cuello de la camisa. No le puso atención a las manchas rojas que tenía. Se desabrochó todo y se quedó completamente desnudo. Entró al baño. Abrió la llave y probó que el agua estuviera a una temperatura adecuada. Se duchó. Salió y se vistió con el mejor traje que encontró en el armario. Se puso mancuernas, su  más sobresaliente pañuelo y su mejor reloj.  


Lustró sus zapatos. Se echó un gasné que combinara y se aventó al cuello unas gotas de loción. Le dio un sorbo a la botella y se peinó. Agarró su maletín negro que colgaba de un ropero junto con algunos sombreros. Bajó la intensidad de la luz. Salió del cuarto, abandonó de su apartamento, salió de su viaje, dejando a Elena Salgado degollada en su cama desangrándose.  
 
Capítulo II  
 
-Señor, tenemos el nombre de la occisa. Elena Salgado, nutrióloga en el hospital Los Ángeles…  Al parecer ayer en la noche había salido con su prometido, el también Doctor, Alejandro Mendoza, Habían regresado muy tarde y suponemos que alrededor de las tres de la mañana se cometió el acto, Falta esperar lo que digan los del forense, claro, Esto fue por la declaración que nos dio el portero del edificio quien dijo que en la mañana un vecino había bajado como a las siete a reportar que había escuchado gritos en el apartamento pero que le dio miedo llamar o salir en ese momento por ayuda, El portero, como no vio salir al Doctor Mendoza, subió y por unos cuantos minutos tocó y tocó la puerta,  Decidió abrir y se encontró con esto, Aquí está el artefacto con el que se cometió el asesinato, Un bisturí, lo llevaré al cuartel para que lo analicen,  Mi pareja ya fue por el Doctor y lo va a llevar directamente  al ministerio para el interrogatorio. Muchas gracias Ugalde, Diles que ponga las cintillas y llévate al  portero para que haga su declaración, También  pregunta en el hospital la hora exacta en la que llegó Mendoza. Por cierto, esta es la foto de la rajada que le puso en el cuello, Es un corte perfecto, Y al parecer se hizo con mucha calma. Estos dementes, ¿El cuerpo ya lo están estudiando? Sí, ya están en eso. Llégale para allá y me vas poniendo al corriente de todo. Sale, al rato nos vemos señor.  Bueno muchachos, hagan su trabajo, Yo me voy, Archundia, que quede todo bien, procura ser discreto con los vecinos. Sí señor. Si te preguntan algo dices que todo se está trabajando, Investiga si alguien vio otra cosa, Quiero que me consigas la cinta de las cámaras de seguridad del lugar, Quiero saber exactamente a qué hora llegó y qué hora salió de aquí este desgraciado. Sí señor como usted diga. Romero, vete por el carro cabrón, pícale.  Ministerio Público, Medio Día. Un cuarto gris, con sentimientos grises, una mesa gris, dos sillas,  una lámpara colgando del techo y mucho, mucho tabaco hecho humo. La puerta se abre…  Cesar Urrea, el detective de detectives, Eres una leyenda según eh escuchado. Siento no decir lo mismo de ti Mendoza. Pues deberías. Eres una mierda. ¿Qué hago aquí? Ja. No mames, de verdad no sabes qué haces aquí cabrón. No, unos sujetos me interrumpieron en una consulta y no me quisieron dar explicación, Por si no sabes soy doctor, Esta bata blanca lo reafirma claramente, Como todo un caballero accedí, No tengo nada que ocultar. Sé que eres un doctor, también sé que tienes un departamento en El Pedregal donde hoy por la madrugada mataste a tu prometida. ¿Quién? ¿Mi prometida? ¿Esa perra descarada está muerta? No te hagas el chistosito cabrón, Esto te va a costar mucho, ¿Ayer qué estaban haciendo? Honestamente no me acuerdo. Salimos por unas copas a un bar en la Condesa, Nos pusimos muy eufóricos, Nos gritamos pero al mismo tiempo nos acabábamos el alcohol que habíamos pedido, Hay un punto de la noche de ayer donde ya no recuerdo nada, Pero si la maté yo ¡qué bueno! Se lo merecía la muy golfa. Creo que todavía no mides las cosas, Acabas de matar a una mujer y eso además de una buena madriza, te va a costar muchos años en la jaula. Tal vez no sean tantos años. ¿Por qué lo dices? Ironías de la vida. ¿Por qué ironía? Soy oncólogo y tengo cáncer. ¿Y por eso decides matar a tu mujer? No, En realidad no recuerdo si la maté yo pero si así fuera y créeme que así lo deseo, es porque la muy perra me fue infiel con un colega mío. ¿Un colega tuyo? ¿Cuál es su nombre? Ricardo Robles, es cirujano. ¿Y por qué la invitaste entonces a beber? Quería experimentar, Pensé en ser un hipócrita y sonreírle, decirle que festejaríamos porque había obtenido un ascenso, Ganar otra vez su compasión contándole que el cáncer avanzaba cada vez más y así, con unas cuantas copas, que ella me dijera de su putrefacta boca que se había acostado con ese cabrón, Ella, tan linda, tiene un temperamento que no aguanta las preguntas seguidas y como una olla exprés, todo explotó. ¿Tenías la intención de matarla? Bueno, cuando vas a morir quieres hacer lo que nunca hiciste en toda la vida y obedecer al instinto es lo más tentador, Tal vez muy en el fondo lo deseaba. ¿Cuándo empezaron a discutir qué pasó? No lo sé, amigo, Quedé completamente inconsciente, Supongo que Andrés nos sacó del lugar, Él es como mi amigo, lo conozco porque frecuento mucho ese cuchitril. ¿Cómo se llama? La cañería. Extraño nombre. Es el lugar de un tipo de Estados Unidos, amante de las viejas y muchos dicen que de los transexuales, Es amante de las novelas de Bukowski y supongo que le quería hacer los honores. ¿Cómo crees que llegaron al apartamento? No sé, tal vez dentro de mi viaje  pude aterrizar unos cuantos minutos, Manejo rápido, ¿Por qué me interrogas? El único sospechoso soy yo y casi te estoy admitiendo que yo la maté, En verdad no sé qué esperas para procesarme. No todos los días tenemos a un tipo bien vestido y cínico que sonríe momentos antes de entrar a la cárcel. Esto pasa cuando me dan de fumar cigarros mentolados, pienso que a veces la vida pude saber diferente y mi alegría sube. ¿Cómo supiste que ella te era infiel? Vi un video, se grabaron mientras fornicaban, Era una vil prostituta en la cama, buena, muy buena no lo niego, Al final siempre sabía cómo derribar esas murallas de ternura y amor y sacar al dominante y egoísta dentro de mí porque que así era la única forma de que lo hiciéramos duro, muy duro como a ella le gusta. ¿Se iban a casar? Claro, sino hubiera pasado todo esto, La amaba de verdad y ella puede que estaba conmigo por compasión, Sabía que iba a morir y no le importó, Decidió por alguna extraña razón seguir conmigo, claro igual que con otro, Tal vez Ricardo también tenga cáncer, puede que más avanzado y por eso le hizo caso a ese idiota. Permíteme unos minutos no te vayas a ir, no me tardo. Te prometo que si te tardas me largo. ¿Qué pasó Ugalde? Ya tenemos más información señor, Confirmamos  las huellas digitales de Mendoza en el bisturí pero pasa algo muy extraño, En el departamento hallamos una pipa que contenía restos de mariguana, también encontramos, metanfetaminas y LSD, Si suponemos que Mendoza estaba ebrio, drogado e inconsciente  no entendemos cómo hizo un corte tan fino en el cuello de la Doctora Elena, Habría que realizarle a su inquilino un examen toxicológico,   Otra cosa interesante es que el cuerpo, según el forense, llevaba cuatro horas de muerte, a partir de que lo encontramos, Nosotros llegamos alrededor de las siete y media de la mañana, esto quiere decir que el asesinato se cometió alrededor de las tres y media, Mendoza llegó al hospital en punto de las seis y media, No sé usted pero una borrachera no se cura tan rápido y menos combinada con no sé cuántas drogas. Aparte en ese estado parece imposible manejar y el carro no tiene ningún rasguño. También encontramos una camisa de seda con manchas de sangre que responden a que son de la Doctora Salgado. Archundia ¿Qué pasó? Pues con la novedad mi jefe, de que ya revisamos los videos y Mendoza llega al apartamento a las tres de la mañana, Notamos algo curioso, que su destreza para manejar es buena. Entonces podemos suponer que mintió cuando dijo que estaba inconsciente. Yo no estaría tan seguro de eso jefe, encontramos en la bañera vómito, Lo analizamos y tenía restos de mucho alcohol. Háganle exámenes a este idiota y después lo regresan al interrogatorio.  Una hora después… Mendoza, Mendoza, Mendoza eres todo un personaje,  Un médico que se mete hasta  los dedos, cabrón. No chingues, LSD, Marihuana, alcohol y antidepresivos, ¿Qué querías? ¿Suicidarte? La marihuana se lleva muy bien con el alcohol, el LSD lo uso siempre que me pongo a tocar el piano, ya sabes el camino del exceso conduce al camino de sabiduría según William Blake y la sabiduría es el arte, Ya hubiera querido Chopin tener tantas alternativas, Los antidepresivos son para contrarrestar el efecto del ácido, Puedo fingir que no estoy ebrio ni pacheco, pero los colores son complicados de ocultar. ¿O sea que después de haber matado a tu novia te pusiste a tocar en el piano música clásica? No, para nada. Qué va, Eso sería espantoso, vulgar, Un momento así pedía así  a gritos un buen blues, Encendí el estéreo y me dejé llevar  por una canción especial. Después ya me bañé y me largué al trabajo. ¿Cómo cuánto tardaste en bañarte? Media hora, siempre es lo mismo, Después de cuarenta años haciendo la rutina los tiempos son exactos. Y dices que cuando te levantaste inmediatamente te pusiste a tocar. Sí, eso sí lo recuerdo. ¿Y nunca hiciste nada con el cuerpo de Elena? En realidad no la noté, tenía una resaca horrible y mil cosas en qué pensar, Todo fue robotizado, mis ojos estaban abiertos pero no veían nada, aparte la luz estaba muy baja y todavía al salir la bajé más. Aun así te preocupaste por arreglarte bien. Siempre lo hago. Esa sonrisa idiota se va ir muy pronto. Entonces déjame disfrutarla. ¿Quieres un café? Oh el juego del policía que se hace amigo del culpable…  Sin azúcar por favor. Ahorita vengo, no te vayas a mover. Te traes unos tabacos. Algo no me cuadra Ugalde. ¿Qué es señor? Los tiempos y las formas, ¿Cómo es posible que un tipo en estado de ebriedad y con drogas haya podido manejar un carro por cierta distancia, llegar hasta su hogar y matar a su prometida? No, no creo que haya sido así, Archundia, en el video de las cámaras de vigilancia ¿se ve quién va manejando el carro? Suponemos que es Mendoza, jefe, Se llega a distinguir sólo una figura masculina pero no se le nota el rostro. ¿Cómo no se le va a notar? ¿Qué la caseta no tenía una cámara que toma de frente al carro y a las personas? Pues curiosamente esa cámara, como otras tres alrededor del edificio, estaban en remodelación, jefe. Y ¿no hay otro vídeo donde se alcance a ver? No, tenemos el problema de que exactamente en el edificio donde vive Mendoza, estaban remodelando todo, Parte de ello, la luminaria, Y la única cámara que se enfoca en dónde estacionó el carro, se ve completamente oscuro. ¿El portero vio cuando llegó? Sí, pero no puso atención de quién venía manejando, Como reconoce que el carro es del Doctor y la puerta se abre automáticamente desde éste, pues no se tomó el tiempo para ver quién venia en él. Curiosamente este idiota tapa los ojos de los demás ¿En el único  video que tenemos se alcanza a distinguir  que sólo vienen dos  personas en el carro? Sí, aunque el copiloto no se alcanza a distinguir bien, La cámara sólo graba la parte frontal. Aquí hay algo más,  Revisen el carro, Quiero que busquen cabello o algo en los asientos traseros y en la cajuela. Jefe, los dos venían enfrente. No importa, tú búscalo mientras yo me encargo de este idiota, Pregunta también al vecino si recuerda la hora en la que escuchó el grito.  Está bien, jefe, entendido. Ugalde, ayúdale.  Ay Mendoza, nos has puesto a trabajar como nunca. No lo entiendo detective, los casos se hacen de culpables y víctimas, usted tiene a los dos ¿Cuándo te enteraste de que Elena te era infiel? Hace una semana. Y ¿Por qué no hiciste nada con Ricardo Robles? Todos estamos constituidos por muchas facetas, detective, Algunos la resumen en buena y mala, Yo sabía que iba a morir y que ella al final se quedaría sola, Entonces mi parte buena decía -si este imbécil la quiere por qué le voy a quitar esa oportunidad de ser feliz-, Sin embargo, mi parte mala me gritaba que  me habían traicionado, que era un idiota al creer que ella verdaderamente me amaba, La sangre me hervía, era una ira complicada de controlar, Últimamente habíamos estado muy distanciados porque había decidido entrar a este mundo de los viajes exprés baratos y todo se juntó: celos, enojo, soledad, Tal vez fue por eso que ella se acercó a él. ¿Hace cuánto que te drogas? Un año. ¿Y aun así ella siguió contigo? La compasión es fuerte aunque a medias, déjeme decirle. Te vamos a procesar Mendoza, Te vamos a mandar a una celda en lo que juntamos todo el papeleo y el juez te dicta auto de formal prisión, No te vamos a culpar por la posesión de sustancias ilícitas para que veas que somos cuates. Nombre detective muchas gracias, Estoy ansioso por ver mi ataúd. ¿Ataúd? No creo salir con vida de esa prisión. Idiota, Llévenselo.  El minutero dio toda una vuelta completa. La cajetilla de aquel sujeto se terminó. En la celda compartía asiento con un tipo que había robado a un carro en una colonia rica y un paranoico que había matado a su familia completa con un hacha. Su sonrisa se había ido dormitar un poco. Su cabeza daba vueltas, su vida también. Encendió algo de su imaginación y se veía fumando de su amada pipa en una playa escuchando Light My Fire: You know that it would be untrue. You know that I would be a liar. If I was to say to you. Girl, we couldn't get much higher.  
 
Capítulo III 
 
¿Qué encontramos señores? Le va a parecer increíble, jefe, Hallamos restos de cabello de Mendoza en el asiento trasero. ¿Eso quiere decir que un tercero venía manejando? Exactamente jefe, sin embargo ese tercero cuidó en no dejar rastro de él, Uso guantes para manejar y suponemos una gorra, ¿Cree usted que él pueda ser el asesino?  Ese tercer tipo no llegó al departamento los interceptó en el bar, ¡Vámonos!, dile a Romero que traiga el carro. ¿Y Mendoza? Déjalo, ya tiene nuevos amigos, Romero, vete directito al Bar “La Cañería”  ahí en condesa. Lo que diga jefe.  ¿Cree saber quién fue? Sí Archundia, Lo que no entiendo es por qué… Espérenme aquí ustedes dos, Ugalde, bájate conmigo..., Buenas tardes somos del Ministerio Público, soy el detective Cesar Urrea y este es mi compañero Alonso Ugalde, estamos buscando al señor Andrés, me dijeron que es el cantinero. ¿Tiene algún problema con la policía? Yo soy el dueño del lugar, Miguel Hunt, mucho gusto. Mucho gusto señor Hunt, Para nada es sólo un interrogatorio, Creemos que el señor Andrés tiene información valiosa sobre algo. Ok, Está limpiando la cantina  pásenle. Muchas gracias. Buenas tardes somos del Ministerio Público, ¿Usted es el señor Andrés? Sí mucho gusto. Venimos con la finalidad de corroborar que el Doctor Alejandro Mendoza estuvo ayer aquí con su prometida  la señora Elena Salgado. Sí el Doctor Mendoza estuvo aquí con su novia, Se sentaron en la mesa de allá y pidieron una botella de escoses. ¿Pasó algo raro cuando estuvieron aquí? Pues sí, ya entrados en las copas se empezaron a gritar, Les dije que se callaran o si no mi jefe me iba a pedir que lo sacara, Y se callaron por un rato pero luego ya estaban muy borrachos y se empezaron a gritar y a manotear y todo un show, En ese momento el Doctor Robles entró y como si fuera magia calmó al Doctor Mendoza, Mi compañero me dijo que le dio un golpe en el estómago y por eso se sentó, Ya estaba casi inconsciente al igual que la señorita Elena. ¿Está usted seguro que el que entró era el Doctor Ricardo Robles? ¡Pero claro que era el Doctor!, Cómo olvidarlo, Había tres wiskis sobre la mesa: el del Doctor Mendoza, El de la Doctora Salgado y el que se sirvió el Doctor Robles. Entonces usted también lo conoce. ¡Claro! pues es el mejor amigo del Doctor Mendoza, siempre vienen aquí a echarse sus tragos. ¿Y después qué pasó? Bueno, como a eso de las dos y media el Doctor Robles se los llevó en el carro del Doctor Mendoza. Muy bien eso es todo, Muchísimas gracias, Háblales a todas las unidades disponibles en el perímetro del Hospital Los Ángeles quiero que me detengan a ese cabrón. Entendido señor.  
 
Capítulo IV 
 
¿Por qué la mataste? Porque la amaba. ¿No crees que eso es una manera equivocada de demostrarlo? Ella amaba al idiota de Alejandro, Me dijo que a pesar de todo lo que habíamos vivido como amantes, ella prefería estar con él, Que no quería traicionarlo más, Que quería pasar el poco o mucho tiempo que le quedaba, a su lado, Yo no pude aguantar eso, Sino se quedaba conmigo no se quedaba con nadie, Le marqué en la noche para ver si nos veíamos y me dijo que iba a ir a un bar por unos tragos con ese desgraciado, Tenía que hacer unas cosas en el hospital y después ya me decidí en que tenía que terminar con esto, Tenia que matarla, Los llevé al departamento, Subimos, Alejandro estaba inconsciente, Lo tuve que cargar y llevar hasta la cama donde se había acostado Elena que estaba igual o peor, Agarré las manos de Alejandro, puse el bisturí en ellas e hice un corte esplendido, La sangre comenzó a salir al instante, Era Exquisito, Ella abrió sus ojos y pudo alcázar a jalar aire para que luego emitiera un grito, No sirvió de mucho, jalé el bisturí hasta la yugular, cortando sus cuerdas bucales, Gritaba sin sonido, moría sin vida, El idiota de Alejandro no sabía lo que estaba pasando pero supongo que él tenía las misma ganas que yo de matarla. ¿Y por qué no confrontaste a Alejandro? Tenemos cada uno de nosotros múltiples personalidades, Unas buenas otras malas, Muy en el fondo sabía que él la amaba a ella y me decía –Por qué vas destruir algo que a ella le hace feliz- Sin embargo mi egoísmo pudo más y no me arrepiento, Cuando algo es mío siempre lo será y si me niega no tiene por qué existir. Era más fácil matar a Mendoza. No, él está haciendo ese trabajo y me conmueve más ver sufrir que ver morir.  Pues ahora eres tú el que va a sufrir dentro de una cárcel. Cada uno elige su propia celda, yo aquí y él un vicio con paredes que poco a poco lo van a ir aplastando. Eres un demente. No detective, soy alguien justo. Justicia es matar a una mujer inocente. Justicia es poner cada cosa en su lugar. Ella está muerta. Y así la voy a poder ver desde mi ventana, En el cielo, en las estrellas, en la luna. ¿Nunca pensaste que muriendo Alejandro, tenías el espacio libre? No, ella no me amaba, Sólo era alguien que llenaba su soledad que le provocaba la ausencia de ese estúpido, Cuando el muriera, me dijo que se iría para siempre y nunca más volvería, Qué ironía, ahora cada noche la veré danzando desnuda en las mieles de la oscuridad, Brincando de estrella en estrella, sonriendo en la luna. La mente humana llegar a hacer cosas horrorosas. No el mundo le dice a la mente qué hacer. Llévenselo.  Ricardo Robles, se le dicta auto de formal prisión por homicidio a mano armada con premeditación, alevosía y ventaja. Es condenado a 45 años de prisión.  
 
Capítulo V  
 
¿Y cómo es que saliste librado si te encontraron tantas drogas en el apartamento? Mi muy engordado amigo Andrés, A veces hay delitos que se arreglan por debajo de mesas grises, en cuartos grises y poca luz, Todo depende del tipo de cigarros que haya. Me impresiona que con tu cinismo y con tu declaración tan abierta de que sí la hubieras matado, te hubieran dejado suelto. Fueron cuestiones de perspectiva, Al final cada quien escoge su celda ¿o no?  Pinche Alejandro, ¿Otra copa? Espera, escucha eso. Es hermoso, déjalo ser hermano.  Birds flying high you know how I feel, Sun in the sky you know how I feel, Breeze driftin' on by you know how I feel. Nina Simone, Tan Hermosa, tan grande, Vamos chascarrillo de quinta llena esas copas y levántalas conmigo que hoy el éxtasis está a todo lo que da.  It's a new dawn, it's a new day, it's a new life for me, ouh, and I'm feeling good 
 
Para Papá por ser el que me regaló la imaginación  Fin

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Dirección:

Elisa Guadalupe Cuevas Landero

 

Subdirección:

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Edición:

Alexa Moreno Buendía

Horacio Gabriel Saavedra Castillo

Moisés Misael Mitre Medel

Colaboran en esta obra, miembros de la comunidad universitaria de la FES Acatlán y de algunas otras facultades de la UNAM; así como miembros de otras instituciones públicas. Los escritos son propiedad intelectual y responsabilidad de quienes los escriben y los firman.

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Edición digital:

Arturo Oscar Suro Cruz