• Javier Cadena Cárdenas

Calentamiento global


Es innegable que el mundo está inmerso en un momento histórico de crisis ecológica, ambiental y climática que si no se erradica a tiempo puede desembocar en una crisis social, política y económica, y cuya máxima y preocupante expresión es el cambio climático que ha dado origen al calentamiento global que día a día se agudiza y cuyos “impactos son mucho más graves de lo que pensábamos”, según ha expresado Hoesung Lee, (en la foto)presidente del grupo de expertos que trabajan en el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).

Estos impactos se manifiestan en los cada vez más frecuentes fenómenos meteorológicos –sequías, deshielos, inundaciones, huracanes, lluvias torrenciales, entre otros-; así como en la contaminación de los ríos, mares y océanos debido a la acumulación de productos de plástico que padecen y que provocan la extinción de especies marinas.

Estos fenómenos y la contaminación traen como consecuencia, primordialmente, las elevadas temperaturas en ciertas zonas del planeta, la desertificación de extensiones considerables de bosques y tierras, las plagas virulentas, los macro incendios, las inundaciones, la pérdida de terreno frente a la invasión del mar –o “mordida del mar”, como se le conoce-, y la migración de la población afectada por estas situaciones de desastre –ya existe un nuevo concepto para denominar a esta población: “climigrantes”, que según el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC), tan sólo en 2019 alcanzó la cifra de 7 millones de personas-.

Durante la primera quincena de diciembre de 2019, en Madrid, España, se llevó a cabo la vigésima quinta reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), con la asistencia de representantes gubernamentales de poco menos de doscientos países –incluido México-, así como de organismos no gubernamentales, empresas, científicos y personalidades que de manera destacada han mostrado inquietud e interés en este relevante tema que aqueja a todos –además, tanto el Papa como el Dalai Lama, se manifestaron a través de mensajes en sus redes sociales.

Y a pesar de las ausencias de muchos mandatarios –Donald Trump, por ejemplo, quien también es el principal “negacionista” del calentamiento global-, y la falta de apoyo oficial de tres de las naciones más contaminantes –USA, China e India-, la realización de la reunión despertó expectativas, que de manera lamentable no se cumplieron.

La COP25 tuvo como lema la expresión “Tiempo de actuar”, y como objetivos tuvo dos: uno político y el otro técnico.

El objetivo político era lograr que los países se comprometieran a presentar planes más ambiciosos de recorte de emisión de gases de efecto invernadero.

Por su parte, el objetivo técnico era culminar el desarrollo del “Acuerdo de París” -signado en 2015 durante la COP21-, y que consiste en el compromiso de 180 países de trabajar para que de aquí al 2100 la temperatura del planeta no aumente más de 1.5 o 2 grados respecto a la temperatura de los tiempos preindustriales.

El “Acuerdo de París” sustituye a partir del primer minuto del 2020 al “Protocolo de Kioto” –por ello a la COP25 se le definió como “de la transición”-, por lo que su importancia es relevante, pero según Laurent Fabius -ex primer ministro de Francia y su principal artífice-, el “Acuerdo de París” camina despacio ya que los gobiernos firmantes no han cumplido con sus compromisos, apreciación que se confirma con los magros resultados de la COP25.

Con dos días de retraso respecto al programa original –del lunes 2 al viernes 13-, la COP25 clausuró sus trabajos con tres acuerdos que le hicieron expresar a su presidenta, Carolina Schmidt –quien además es ministra de medio ambiente de Chile-, lo siguiente: “El mundo nos está mirando y espera soluciones concretas. Por lo tanto, no estamos satisfechos”.

Acuerdo uno. - Que durante la realización de la COP26 -a desarrollarse en Glasgow, Escocia, en diciembre del 2020-, los países presenten planes de reducción de emisiones de carbono más ambiciosos, acortando la brecha entre la ciencia y la situación actual de las emisiones.

Acuerdo dos. - Que toda política para combatir el cambio climático debe ser permanentemente actualizada con base en los adelantos de la ciencia.

Acuerdo tres. - Mantener el equilibrio de los océanos y del uso del suelo a fin de lograr al buen funcionamiento del sistema climático.

Estos tres acuerdos fueron considerados por la misma presidenta de la COP25, como no suficientes.

El primero, y más polémico y el que realmente empantanó el desarrollo de la reunión ya que para su concreción están involucradas las empresas públicas y privadas que en sus procesos de producción emiten gases de efecto invernadero, no contó con el aval de tres de los países más contaminantes –USA, China e India-, lo que con certeza complicará su cumplimiento.

El segundo fue el de mayor consenso toda vez que hasta el mismo secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Manuel de Oliveira Guterres, había invitado a escuchar y hacer caso a la comunidad científica; y la líder del Congreso de USA, Nancy Pelosi, respondió “ciencia, ciencia, ciencia”, cuando se le preguntó sobre el futuro de las negociaciones en la COP25.

El tercero tuvo reservas por parte de Brasil, país en el cual se ubica el Amazonas, el bosque tropical más grande del mundo y que, según versiones de defensores de su conservación, el gobierno actual de esa nación lo quiere privatizar beneficiando a la industria de la construcción, y para lo cual ha sufrido incendios forestales de consideración.

De manera lamentable estos acuerdos no lograron llenar las expectativas puestas en la reunión y, lo principal, no alcanzaron a responder lo que el planeta se merece para superar esta “emergencia climática” como la denomina el ex vicepresidente de USA, Al Gore, quien también declaró algo sumamente alarmante: “Emitimos 152 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmosfera al día. Estos gases atrapan tanta energía adicional como si se soltaran 500,000 bombas atómicas como las de Hiroshima cada día”.

Además, durante el desarrollo de la COP25 se dieron a conocer informes oficiales que presentaron un panorama desolador.

Por ejemplo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) manifestó que “2019 cierra una década de calor excepcional, pérdida de hielo y récord de aumento del nivel del mar impulsados por los gases de efecto invernadero”, principalmente el dióxido de carbono (CO2), cuya mayor fuente de su emisión son los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón).

Este calor excepcional ya representa 1.1 más grados centígrados respecto a la época preindustrial –la temperatura del mundo se empezó a medir en 1850-, y lo óptimo sería realizar acciones que la reviertan o la estacionen, o que al menos no le permitan aumentar más de 2 grados centígrados –como lo estable el “Acuerdo de París”-, y si es posible que sólo alcance el 1.5 –como es el deseo de los científicos y los activistas en defensa del planeta-.

Por su parte, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), manifestó que la emisión de los gases de efecto invernadero trae como consecuencia también el calentamiento de los océanos, lo que deriva en la pérdida de oxígeno con su respectiva degradación en la calidad del agua que afecta a las especies marinas y a los ecosistemas que habitan en los mares del mundo.

Otro informe que se presentó es el de la Agencia Internacional de Energía Renovable (AIER) y que apuesta por la aparición de una “economía verde” que modifique el mapa geopolítico para fortalecer la generación de nuevas fuentes de energías limpias que abastezcan la actividad industrial, con lo que los países con recursos naturales como cobre, aluminio, hierro, magnesio, grafito, titanio, antimonio, berilio, cobalto, galio, germanio, indio, litio, platinoides, renio, tántalo, telurio, tierras raras y vanadio, cobrarán mayor relevancia que los países poseedores de combustibles fósiles –carbón, gas y petróleo-.

Pero aunado a estos informes, de manera paralela e independientes a las sesiones oficiales se realizaron actividades que exigían a las autoridades participantes en la COP25 mayores compromisos en el combate al calentamiento global –“lo que hay que hacer, hay que hacerlo ya”, decían-, a la vez que se expusieron acciones concretas a llevar a cabo, entre las que se encuentran las siguientes:

1.- Revisar los marcos normativos para favorecer la máxima penetración de las energías renovables y el autoconsumo.

2.- Cuidar a la tierra porque es el origen de todo, y si se descuida se pierde todo, hasta la misma tierra.

3.- Implementar la agroecología.

4.- Consumir menos carne ya que la ganadería es una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero.

5.- Evitar los medios de transporte contaminantes y dar mayor relevancia a las ofertas públicas de movilidad en las grandes ciudades.

6.- Evitar el deterioro del planeta.

7.- Evitar el aire acondicionado.

8.- Reciclar basura.

8.- Reutilizar ropa y productos en lugar de adquirir nuevos.

9.- Consumir productos locales para abatir el desplazamiento de los mismos.

10.- Consumir menos luz y agua.

11.- Evitar los plaguicidas.

12.- Usar bicicleta o de plano mejor caminar.

13.- Aprovechar los restos de comida diaria de los restaurantes.

Junto a estas propuestas a llevar a cabo, se dieron a conocer ciertos logros paralelos a la realización de la COP25, entre los que sobresalen:

1.- La Unión Europea (UE) lanza un “Pacto Verde”, cuyo centro es reducir a cero las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 2050, contemplando medidas que favorezcan las energías renovables, el coche eléctrico, el reciclaje, la mejora de la calidad del aire y del agua, la lucha contra la deforestación, la renovación de edificios poco eficientes, y la disminución del uso de fertilizantes y pesticidas químicos.

2.- El Banco Europeo de Inversiones a partir de 2021 dejará de financiar proyectos de combustibles fósiles, y apoyará proyectos de energías renovables.

3.- La Universidad Monash de Australia es la primera institución de educación superior que se ha comprometido a bajar a cero emisiones en 2030, y sus miembros han declarado que empezarán a obtener “toda la electricidad de renovables” y creen, además, que serán “capaces de producir más energía que la que necesitamos”.

4.- La Agencia Internacional de la Energía (AIE), a través de su director ejecutivo, Faith Birol, reconoce a la energía solar como “la estrella de la generación de energía”, y augura que para el 2040 la mitad de la generación de toda la energía provendrá de las energías renovables.

5.- La Cumbre Social por el Clima –reunión realizada de manera paralela a la COP25-, declaró al 2019 como “el año del despertar climático”.

6.- La revista Time, eligió a Greta Thunberg –la activista sueca de 16 años cuyo lema es “Huelga escolar por el clima”-, como la personalidad del año 2019.

7.- Otros jóvenes que se hicieron escuchar en Madrid, son Licypriya Kangujam, Vanessa Nakate, Hilda Flavia Nakabuye, Theo, Pablo y la mexicana Camila, de 17 años, quien solicitó “herramientas e información reales y útiles para enfrentarnos a este gran reto, pero necesitamos seriedad de su parte –en referencia a la Organización de Naciones Unidas para la Protección de los de Derechos de la Infancia-, que dejen de mirar a otro lado y asuman un compromiso que nosotros como género ya tenemos”.

8.- Otros jóvenes que sobresalieron en el resto del mundo son la nueva primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, de 34 años; y Ofelia Fernández, nueva diputada en Argentina de tan sólo 19 años.

9.- A pesar de que el presidente de USA es el principal “negacionista” del cambio climático y que encabeza una campaña de desinformación y descalificación de todo lo referente al respecto, en ese país existe un movimiento de resistencia climática llamado “We are still in”, que manifiesta que a pesar de que Donald Trump los sacó del “Acuerdo de París”, ellos afirman que “seguimos dentro”, como lo han manifestado Bill Peduto, alcalde de Pittsburg; Nancy Pelosi; autoridades de 25 estados; funcionarios de 534 ciudades, y directivos de 2 mil empresas -lo que todo junto representa el 69% del PIB, el 65% de la población y el 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero-.

10.- Caso relevante en este tema del calentamiento global lo representan los pueblos indígenas del mundo, toda vez que en gran parte de los territorios ocupados por ellos desde tiempos ancestrales, se está padeciendo los estragos de esta situación, con sus respectivas consecuencias, por lo que representa un gran logro el que ya se están haciendo oír, como lo que dijo Nailejileji Tipap: “El calentamiento nos está obligando a realizar otras actividades contrarias a nuestras creencias. No consumimos productos avícolas y es lo único que nos queda. Criamos pollos y los vendemos para conseguir dinero. Antes hacían negocio con la leche del ganado, pero el cambio climático ha afectado a la hierba que consume el ganado y ya no dan tanta leche”.

Ahora bien, independientemente de los nada satisfactorios resultados obtenidos en la COP25, habrá que ponderar de manera positiva estos pequeños pero significativos logros alcanzados de manera independiente y paralela a dicha reunión, y, a la vez, sería conveniente hacer eco a lo expresado por su presidenta, Carolina Schmidt: “Necesitamos ya no solo los compromisos de los Gobiernos centrales, necesitamos que la transformación sea con todos: los Gobiernos locales, las empresas y los consumidores, los ciudadanos. Es lo único que nos va a permitir la caída de las emisiones que se necesita”.

O como bien dice Greta Thunberg: “Todo el mundo tiene que hacer lo que pueda para estar en el lado correcto de la historia”, y sin duda alguna lo correcto será colocarse de ese lado.

Ciudad de México

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