• Javier Cadena Cárdenas

El extraño y único caso de las manzanas congeladas

Bi nunca se había ocupado tanto como con este enigmático caso. Es más, nunca había tenido caso alguno, pero es que hoy sucedió un hecho que la ha indignado y, por ello, se envolvió en una frazada para simular traer puesta una gabardina tipo detective, y tomó una lupa que había visto que su abuelita guardaba en el neceser de la recámara.



Bi amaneció hoy como todos los días lo hace: berreando, pero aún antes de tomar su vaso con leche fría para ir calentando su estómago, detectó que el día no había amanecido igual que ayer o antier o hace una semana o un mes o un año, y es que el vaso con leche no estaba en el lugar en donde cada mañana está para que ella lo tome y controle el hambre hasta que coma un platillo sólido, cosa que hace después del baño matinal. Porque eso sí, Bi será una borreguita que se la pasa brincando todo el día, pero no es nada sucia, siempre pondera la limpieza e higiene por encima del juego y de la danza, actividades que le encanta estudiar y practicar.

Al darse cuenta de que el vaso con leche no estaba en el lugar de siempre, Bi se alarmó y brincando de una manera descomunal, bajó las escalera de la casa y se dirigió a la cocina para reclamarlo, pero al llegar no lo pudo hacer ya que –con excepción de sus abuelitos-, en ella estaba el resto de la familia, todos con un gesto de asombro tan intenso como el que Bi de seguro tuvo al darse cuenta que el vaso con leche no estaba en el lugar de costumbre.


-“¿Quéeeeeepaaaaaaasa?”, apenas alcanzó a decir cuando Llumi la abrazó y tomándola de la mano la llevó al fregadero para enseñarle lo que “alguien hizo” –así le dijo- con su platillo preferido: las manzanas. Y entonces, en ese preciso instante, Bi transformó su asombro en indignación, y toda enojada les preguntó a los presentes quién lo hizo, y como nadie dijo “esta boca es mía” –como decía su abuelita cuando les hacía preguntas similares-, les advirtió que investigaría el caso y sabría quién había colocado dentro de un bloque de hielo las manzanas que su hermano mayor desayuna diario antes de irse a la universidad.


Porque eso sí, Llumi será todo un oso polar pero poco a poco sus instintos han sido desplazados por la inteligencia. Como desde bebe llegó a vivir con una familia de humanos, se humanizó y se educó a tal grado que en la actualidad cursa la licenciatura en medicina en la máxima casa de estudios de la ciudad, teniendo, además, el firme propósito de hacer la maestría y el doctorado en bioética.


Es bueno reconocer que Llumi es un ejemplo para sus hermanos, entre los cuales hay un dragón, un gato, un pato, otro osito polar, un oso pardo y una borreguita –Bi-, quien por cierto, al ser la más chica y la única hembra de los hermanos, es su consentida, sentimiento que tiene reciprocidad, mostrada a la perfección en esta situación nada común en la convivencia civilizada que llevan entre ellos de manera cotidiana.


Asimismo, es oportuno traer a colación que Llumi también es el terror de sus hermanos ya que, además de ser el mayor, a partir de que su abuelo lo matriculó en un club, tiene la costumbre de hacer mucho deporte y, por lo mismo, en la actualidad luce un cuerpo atlético que provoca en sus hermanos un gran respeto y que, sin que él se entere, le hayan puesto como apodo el osito ponchado.

Así, cuando Bi decidió investigar el caso, lo primero que hizo fue recordar el ejemplo y el respeto que Llumi representa para sus hermanos. No obstante ello, los entrevistó para saber si tenían coartada que los exonerara de tal hecho. Todos la tuvieron, por lo que al final de los interrogatorios los descartó como posibles sospechosos.


-“¿Si no fueron ellos, quién sería?”, fue la siguiente interrogante que Bi se planteó en silencio y ya investida en su papel de investigadora, aprendido durante las agradables tardes que al lado de sus abuelitos pasó viendo programas policiacos en la televisión.


-“¿Quién fue?”, en sus adentros volvió a preguntarse, y en esas estaba cuando sus abuelitos la invitaron a ver la televisión, y ella acostumbrada a la teoría del complot conocida y aprendida a través de los programas a los que eran afectos, lo único que hizo fue dirigir sus sospechas hacia ellos y, entonces, abrir una línea de investigación que tenía pavimentado el camino hacia estos nuevos sospechosos.



Pero pasado apenas un instante, Bi sintió remordimiento por poner a sus queridos abuelitos como sospechosos de tan malvada acción, pero en su descargo pensó que lo importante era identificar a los culpables.


-“Voy a estar muy alerta”, se dijo, y a partir de ese momento no perdió de vista a sus abuelitos. Toda escena de los programas, la hacía reflexionar. Analizaba cada comentario de sus abuelitos tratando de encontrar algún detalle que los inculpara. Así estuvo hasta que llegó la hora de irse a dormir y, entonces, armada de valor les preguntó si de casualidad sabían quién había congelado las manzanas de Llumi.


Fue entonces cuando su abuelita sonrió y tomándola con la mano le compartió que ella y su abuelito lo habían hecho, y antes de que Bi reaccionara, continuó diciéndole que lo hicieron no por malos sino por recomendación del médico familiar.


-“¿Síiiiii?”, apenas alcanzó a decir Bi porque su abuelita amplió su explicación.

-“Mira Bi, ¿recuerdas cómo se comía Llumi sus manzanas?”

-“Síiiiii, cociiiiiidaseeeeeenalmíiiiibaaar”.

-“¿Y crees que eso es correcto en un oso polar?”


Ante tal interrogante, Bi guarda silencio. No conoce la respuesta. O, más bien, la única respuesta que sabría es que ignora si eso es correcto para un oso polar, pero que sí sabe que el desayuno preferido de su hermano Llumi son las manzanas cocidas en almíbar. Pero no dice nada. Recuerda que muchos detectives o delincuentes guardan silencio ante preguntas a las que no conocen la respuesta correcta.


-“Mira Bi, hablé con el doctor y me dijo que no debía olvidar que Llumi es un oso polar, y que él ha visto que su esencia original ha sido superada por la esencia humana. Entonces me recomendó que le hiciera una prueba para comprobar si esta situación es firme o si por diferentes circunstancias se podría revertir y, entonces, ponernos a todos en peligro. Por eso me pidió que sus manzanas ya no se las diera cocidas en almíbar, sino crudas y con una innovación: dentro de un bloque de hielo para que ver si todavía puede masticarlo con facilidad y sin complicación alguna para su dentadura. Y bueno, Bi, tú te diste cuenta del resultado del experimento”.


Tras la explicación recibida de su abuelita, Bi sigue en silencio. La ha entendido muy bien, pero ahora no sabe qué decirle a Llumi ni a sus hermanos. Desde que forma parte de esta familia ha sido educada para no mentir, entonces en lealtad a lo bien aprendido por ella, tendrá que resolver el caso, y resolverlo significa hacer público el nombre de quienes llevaron a cabo tan atrevido incidente.


-"Resolver el caso no significa que haya necesidad de encontrar culpables ni dictar sentencias", lee en silencio un apunte que hizo en su libreta de algo que escuchó en un programa a los que sus abuelitos y ella misma son adictos. Así que sin dejar su personificación de investigadora policiaca, Bi compartió con Llumi y sus hermanos una fotocopia del expediente que contiene las correspondientes líneas de investigación, y la única expresión que se atrevió a decirles fue que el experimento se realizó por el bien de todos.


-“Hoooooy le tocóoooo a éeeeel y mañaaaaana a alguuuuuno de nosoooootrostambiéeeeen le tocaráaaaa”, resumió con sabiduría, al tiempo que se despojaba de su personaje de investigadora policiaca.

Datos sobre el autor: Integrante de la primera generación de Sociología de la ENEP-FES Acatlán. Autor de varios libros y colaborador en diversas revistas y periódicos.

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Dirección:

Elisa Guadalupe Cuevas Landero

 

Subdirección:

Alexa Moreno Buendía

 

Edición:

Arturo Oscar Suro Cruz 

Colaboran en esta obra, miembros de la comunidad universitaria de la FES Acatlán y de algunas otras facultades de la UNAM; así como miembros de otras instituciones públicas nacionales y extranjeras. Los escritos son propiedad intelectual y responsabilidad de quienes los escriben y los firman.

Editorial de la revista impresa: 

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A cargo de

Horacio Gabriel Saavedra Castillo